Yoga Embarazo y Postparto


Mi amiga y profe de Yoga, Carolyn Young, está comenzando a enseñarme las bases del yoga para el embarazo y el postparto. Estoy ilusionada de poder incorporar este conocimiento, y de poder compartirlo con vosotras.

¿Y por qué Yoga?

Está muy bien estar activa, durante el embarazo queremos mover nuestro cuerpo deseando que eso nos ayude en el parto; y en el postparto por supuesto necesitamos perder esos kilos de más, tonificar los músculos que se quedaron flácidos despeñes de embarazo y parto… Pero, ¿por qué yoga? Podría ser zumba, que está muy de moda y es muy divertido.
El plus que para mi tiene el yoga, que hace que me interese más por él que por otra disciplina deportiva, es que el yoga tiene una intención que va más allá del plano físico. El yoga nació como una filosofía de vida, donde sí es verdad que cuidamos nuestro cuerpo a través del movimiento, pero también cuidamos nuestra mente, nuestro plano espiritual. El Yoga es relajación, es respiración, también es energía y fortaleza. El yoga es concentración, es sentir mi propio cuerpo, y aún más allá, sentir mis emociones y las energías que recorren mi cuerpo y mi mente.

¿Qué aporta el yoga a mi embarazo?

Control de la respiración: durante toda la práctica de yoga es de suma importancia concentrarse en la respiración, aprendemos y practicamos la respiración profunda, abdominal, que relaja y oxigena todo nuestro cuerpo. Esto sirve tanto para controlar la ansiedad que el embarazo en sí mismo nos produce (por ser un momento clave en nuestra vida) como para aliviar pequeños dolores musculares.

Meditación: dedicar unos minutos a relajarnos, a centrarnos sólo en nosotras mismas, en nuestro cuerpo. Siempre defiendo que es necesario comenzar a llevar una vida slow durante el embarazo, porque necesitaremos de ello en el postparto y la maternidad para poder adaptarnos, seguir el ritmo de nuestro bebé, para poder disfrutar nuestra nueva vida sin estar en lucha por los ritmos ajetreados de la sociedad. Veo reflejada esta práctica en el yoga, en el que el momento presente es el importante, es en el que me tengo que centrar. Donde no importa el resultado final sino los beneficios que nos proporciona cada movimiento, cada respiración.

Fortaleza muscular: a medida que avanza el embarazo comenzamos a sentir dolor o tensión en la zona lumbar. Muchos de los esfuerzos que antes soportábamos con nuestros músculos abdominales, ahora lo hacemos con la espalda. El yoga fortalece la zona lumbar, además también de fortalecer los cuádriceps para que podamos usar estos músculos y conservar nuestro abdomen relajado.

¿Qué pasa en el postparto?

Disfruta un puerperio sagrado, esos 40 días aproximados de conexión íntima con tu bebé y con tu nueva yo. Y después, puedes usar el yoga como medio de re-conectar con tu cuerpo, con su nueva forma, con tus nuevos dolores o tensiones. Usa el yoga como una forma de ejercitar el cuerpo y de desconectar la mente, practica yoga junto a tu bebé, no tienes que separarte de él. El yoga te ayudará a escuchar tu cuerpo.
Fortalecer el suelo pélvico es el primer paso a nivel físico tras el parto. Los movimientos lentos y controlados del yoga te permitirán centrarte en tu suelo pélvico, aprenderás a contraerlo y relajarlo con la respiración, y una vez recuperado podrás continuar fortaleciendo abdominales y otros grupos musculares.

Práctica 1

Comenzar relajándonos y concentradas es un buen comienzo para todo: ya sea para comenzar la práctica de yoga, como para comenzar el día. Así que siéntate en el suelo, con las piernas cruzadas. Siéntate sobre un cojín o una manta o toalla doblada de forma que tus caderas queden más altas que las rodillas (así lograrás relajar la pelvis, basculándola hacia delante). Es importante que la espalda esté bien recta, sentándonos sobre los isquiones (los huesitos del culo) de forma que la parte baja de la espalda no quede arqueada. Coloca tus manos sobre las piernas relajadas, o júntalas en tu barriga a la altura del ombligo. Lo más importante es que sea una postura natural, cómoda. Relaja también tu boca, puedes hacer que la lengua toque el paladar y que los dientes se separen un poco. Cierra o entrecierra los ojos, y concéntrate en tu respiración. Haz que con cada inhalación se llene tu abdomen y en cada expiración se vacíe.
En yoga, la inhalación significa energía, fortaleza, y la exhalación relajación.
Mantén esta postura durante 5-10 minutos, tratando de concentrarte sólo en tu respiración, en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Si te llega algún recuerdo, preocupación o idea, simplemente déjala pasar, como si observaras un gran pez que pasa por delante de ti y se va. Puedes sentir tu cuerpo, tratar de identificar esas zonas donde hay más tensión o donde hay algún dolor. Simplemente siéntelas, sin actuar sobre ellas. Sigue respirando, suavemente. Puedes concentrarte en tu bebé si estás embarazada, o en tu útero si ya has dado a luz, enviándole todas esas energías y relajación que estás consiguiendo con esta práctica. Si te cuesta mantenerte centrada en ti, en tu respiración, puedes imaginar que cada pensamiento es como una ola en el mar, que llega, alcanza su máxima altura y se va desintegrando e incorporando de nuevo al mar, que es tu cerebro. Y vuelve a concentrarte de nuevo en tu interior, en tu respiración.

Este es un ejercicio de meditación, y el fin último de la meditación es lograr convertirte en la persona que quieres ser, desde el punto de vista de que seas tú quien decida cómo quieres sentirte, y no sean las circunstancias las que te hagan sentir triste o feliz. La meditación se basa en estar presente, en el aquí y el ahora, sería lo contrario a estar en “piloto automático”, es decir, estar presente, saboreando cada segundo de lo que sea que he decidido hacer o vivir. No hacer mil cosas a la vez, no caminar mientras hablo por el móvil mientras le pongo la chaqueta al niño, sino centrarse: mirar y sentir los lugares por los que paso, el clima que hace, mirar a mi hijo, sentir cómo se siente, poner atención en lo que hago, en lo que digo, en lo que pienso. Y hacer, decir, SENTIR lo que yo decida sin que las “circunstancias” decidan por mi. La práctica de la meditación te hace estar en el presente, y te lleva a un estado de ánimo determinado para acostumbrarte, para habituar a tu mente y a tu cuerpo a funcionar de esa manera y hacerlo parte de ti, que el estar presente sea algo normal en ti, y no lo fuerces, no lo actúes. Para eso hay que practicar, hay que actuar, no basta con desearlo, y esa práctica es la meditación.

Y eso es todo por hoy, espero que meditéis, os relajéis, os concentréis y me cuentes cómo te hace sentir. Aquí te dejo las webs donde puedes leer a mi profe Carolyn Young:

http://www.carolynyoungyoga.com
http://www.findingisvara.com

Quiero decir que lo que escribo son mis reflexiones después de escucharla y aprender de ella, unido a mis propias vivencias y conocimientos y por tanto, son mis opiniones y mis experiencias, y ni las mías son las suyas ni las suyas son mías 😉

EL PRIMER PASO HACIA UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

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