Sigue tu instinto


Eres mujer, luego puedes gestar un bebé, puedes parir, puedes amamantar y puedes criar a tu hijo. PUEDES hacerlo, te lo creas o no, todo tu cuerpo está diseñado para eso.

 

Hay demasiados mensajes negativos entorno a la maternidad, mensajes que nos hacen creer que lo normal son las mujeres que no dilatan, o que son demasiado “estrechas” para parir a su bebé, madres que no tienen leche, o que “malcrían” a sus hijos. Nos dicen que parir duele demasiado, que somos tontas si no nos ponemos la epidural; que amamantar es demasiado “esclavo”, y que con biberones se crían muy bien. Que no lo carguemos tanto, que no durmamos con él, que le dejemos llorar, que nos está tomando el pelo…

 

Tápate los oídos y ESCÚCHATE. Siéntete. Tu intuición, o tu instinto, saben lo que es mejor para ti y para tu bebé.

 

¡Tu cuerpo ha creado un bebé! Tus caderas se ensanchan, tu útero ha crecido asombrosamente, tus pechos han comenzado a producir leche. ¿Cómo no vas a poder parir? Por supuesto que PUEDES PARIR, y tendrás un parto maravilloso y poderoso si sigues tus instintos.

 

Tu cuerpo y tu alma te hablan

 

  • Ninguna mujer de parto está cómoda tumbada sobre su espalda, el dolor te avisa que eso no está bien, que necesitas moverte. ¡Sigue tu instinto!

 

  • Después de 9 meses juntos no quieres separarte de tu bebé, sientes cómo que te arrancaran una parte de ti, necesitas tenerlo cerca, piel con piel, en contacto permanente día y noche. ¡Sigue tu instinto!

 

  • No soportas oírle llorar, se te parte el alma y sabes que la mejor forma de calmarlo es dándole el pecho. ¡Sigue tu instinto!

 

  • Dormís mejor estando juntos. Te sientes intranquila si no sientes su respiración. Además así puedes darle el pecho sin casi despertarte. ¡Sigue tu instinto!

 

A veces, es duro

 

El ginecólogo te dice que ya pasas las 40 semanas, que estará mejor fuera, que ya no tiene espacio. Y aunque tú sientes que todo está bien, que necesitáis un poco más de tiempo la presión y el miedo te hacen dudar.

 

Quieres un parto natural pero al llegar la matrona te dice que te va a doler mucho, que te lo pienses bien que luego será demasiado tarde y no te podrán poner la epidural. Que aún queda lo peor. Que vas a ser igual de buena madre, no hace falta hacerse la valiente. Y a ti te apetece llorar.

 

Ves a tu bebé por primera vez, es maravilloso. Sólo quieres sentirlo, mirarlo, olerlo. Estás totalmente enamorada y emocionada. No existe nada más. Y llega el pediatra, que tiene que llevárselo para valorarlo. No quieres. No quieres separarte de él. Y esta vez lo dices bien claro, pero te miran varios ojos acusadores, y viene la culpa, y otra vez tienes ganas de llorar.

 

Por fin en casa, por fin en intimidad, necesitas perderte con él días enteros en la cama, sólo amamantando y durmiendo, durmiendo y amamantando. “No está bien que no salgan, a ver si se va a deprimir”. “Ese niño necesita que le de el sol”. “Mejor me lo quedo yo unas horas, que tú necesitas despejarte y descansar”. “Ponlo en la cuna, le vas a aplastar”. “Cada vez que llora le das teta, eres su chupete”.

 

Todas esas situaciones son demasiado habituales. Rodéate de gente que piensa como tú: mujeres que han parido de manera natural, madres que dan el pecho, matronas que saben acompañar sin intervenir, pediatras respetuosos, doulas, grupos de lactancia… Busca tu tribu, créala, y ¡sigue tu instinto!

 

EL PRIMER PASO HACIA UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

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