Relato de Parto: Elena & Aitor


Elena me ha enviado la historia de su parto. La comparto con vosotras porque me ha gustado mucho lo real que se siente, es un relato de parto con el que muchísimas os sentiréis identificadas.


Os dejo con sus palabras:

“Ya habían pasado 41 semanas desde aquel 21 de Agosto cuando descubrí que iba a ser mamá. Lo recuerdo como un periodo de mi vida en el que era realmente feliz , sin importar las pequeñas molestias físicas que acarreaba. 
A pesar de no tener ningún síntoma de inicio de parto, el 13 de Mayo, mi marido y yo ingresábamos para dar la bienvenida a nuestro bebé. Nerviosos e ilusionados paseábamos por la planta del hospital escuchando llantos de bebés y viendo sonrisas de papás…
Pasaron las horas y tras ponerme dos geles para que “ ablandase el cuello del útero ”sin tener resultado, el 14 de Mayo a las 7:00 me colocaron un sensor en la cabecita del bebé, un monitor en mi tripa y un gotero con oxitocina para empezar la inducción del parto. Fueron unas horas intensas, por así decirlo, hasta que a las 13:00 las matronas me recomendaron que pusiera la analgesia epidural, ya que el proceso estaba siendo largo y cansado. No estaba en mi mente esta opción, por miedo a que se alargase más y fuese un parto instrumentalizado, pero era consciente de que cada vez que incrementaban el ritmo de la oxitocina el dolor aumentaría, y en mi caso la dilatación estaba siendo muy lenta. Un amable y gran anestesista, con la ayuda de la matrona y una amiga celadora, me la colocó sin haberme dado cuenta, y en media hora aquel dolor empezó a cesar sin dejar de sentir las contracciones. 
La tarde se hizo larga, pero con la ayuda de mi marido y los consejos de la matrona del centro de Salud, estaba tranquila y concentrada. A las 21 horas empecé a sentir una sensación de “peso en la vagina”, me exploró la Ginecóloga y me dijo que ya estaba lista para traer a nuestro bebé. Ahora si que comencé a ponerme nerviosa y miedosa sobre todo, el gran momento ya estaba cerca. Me pasaron al paritorio a las 21:30, empezó el expulsivo y tras cuatro contracciones con sus correspondientes empujones , en las cuales sentí perfectamente salir la cabeza, un hombro, el otro y el resto del cuerpo.. a las 21:35 pude tener en mis brazos a nuestro hijo Aitor. Nuestros ojos no daban abasto con las lagrimas , fue una mezcla de tantos sentimientos encontrados, que hizo de aquel momento, el más feliz de nuestras vidas. 
Peso 3.800 gr y midió 52 cm. A los 20 minutos de nacer, ya vestido cuando estábamos de vuelta en la sala de dilatación, se cogió al pecho sin dificultad y a día de hoy con 27 meses seguimos disfrutando de la lactancia materna… “un regalo para toda la vida”, para la suya y la mía.
Te quiero mi piesquín.”

Gracias por confiar en mi, Elena, y cuenta con toda mi ayuda y apoyo para seguir con una maternidad y lactancia felices y conscientes.


 

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