¿Necesitan los niños que les impongamos normas?


¿Hasta dónde tenemos que esforzarnos para enseñar a nuestros hijos las normas?

¿A partir de qué edad podemos ir dándoles responsabilidades? ¿De qué manera podemos lograr que comprendan y respeten ciertos límites?

Los niños, aunque nos cueste darnos cuenta, son personas diferentes a nosotras.
Tienen vida propia y aunque la responsabilidad final de su bienestar es tuya es necesario que vayamos cediendo espacio a sus decisiones.
El fin último de tu tarea como madre es que se convierta en un adulto responsable, que sabe cuidar de sí mismo, que sabe tomar buenas decisiones, y que tiene las herramientas para ser feliz también.

A veces en el día a día nos volvemos ciegas y queremos “obligar” a que los peques hagan todo lo que para nosotras deberían hacer: que esté de buen humor todo el día, que coma todo lo que le ponemos en el plato, que se lave los dientes y las manos cuando nosotras lo decimos, que haga los deberes, que recoja sus cosas, …
¿De verdad tú podrías vivir con tantas imposiciones?

Pero claro, ¿hasta dónde ceder su espacio?

Esta pregunta que parece complicada tiene fácil respuesta. Claro, fácil para mi ahora, después de leer, reflexionar, estudiar, poner en práctica y seguir estudiando. ¿Sabes que me estoy formando en la Pedagogía Blanca? Aquí te contaba lo que eso significa.

Observa a tu hijo, no le pidas que haga NADA si no es de verdad importante para ti, reconoce sus logros y muéstrale lo orgullosa que estás de él.

No pretendas que aprenda algo de un día para otro, ¿cuánto tiempo llevas tú queriendo comer más sano? Pues eso.
Reflexiona un par de días y anota sólo unas cuantas cosas que te gustaría cambiar: ¿que nunca quiere lavarse las manos antes de comer? Pues anotas eso. ¿La alimentación es muy importante para ti pero realmente no tenéis problema y come normalmente bastante sano? Pues eso no lo anotes, porque NO PASA NADA porque un día no quiera comer fruta. Olvídalo, ni le des importancia, piensa a lo grande: ¿normalmente come sano y equilibrado?
Si has observado a tu hijo unos cuantos días habrás notado que tampoco son tantas cosas las que hace “mal”, elige la que más necesitas que cambie y afróntala.
Busca estrategias respetuosas para lograr el objetivo, dependiendo de su edad puedes pedirle a él que proponga soluciones, y PERSEVERA. Sabes muy bien que adquirir un nuevo hábito lleva tiempo, no pretendas que en dos días se lave las manos antes de cada comida con una sonrisa.

PACIENCIA. AMOR. RESPETO. IMAGINACIÓN.

Son la clave. Imagina que le hablas a tu mejor amiga sobre algo que tiene que cambiar, y ahora añádele un poco de magia, de sentido del humor y de juego (esas cosas tan valiosas que tienen los peques). Con esos ingredientes, no sólo puedes lograr un cambio, no sólo lo vas a hacer mientras afianzas una relación de amor y confianza con tu hijo, sino que además él no lo va a hacer por obligación sino que poco a poco lo irá haciendo por decisión propia, y eso es lo que le quedará para cuando tenga 15 años y tú no estés para “obligarle” a decir NO a las drogas, SU DECISIÓN.

¿Qué necesitas cambiar en el día a día con tu peque? Cuéntamelo en los comentarios.

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