Lo único que hacen los bebés es comer y dormir


¿A que sí? ¿A que lo has oído muchas veces? Pues una de esas cosas que inconscientemente se va quedando en nuestro cerebro y cuando tenemos un bebé, ¡batacazo!

– “No duerme nada”
– “Hace siestas de 10 minutos”
– “Debe de pasarle algo porque por la noche se despierta y no hay quien le vuelva a dormir”
– “¿Estará enfermo?”
– “¿Le dolerá algo?”
– “¿Será que tiene hambre?”
– “Creo que no tengo suficiente leche.”
– “Mujer, pero si te están goteando las tetas…”
– “Entonces será que mi leche no alimenta”
¿Te suena? Porque a mi muchísimo. Mira, yo no sé quién fue el listo al que se le ocurrió decir que los bebés no hacen más que comer y dormir, pero desde luego a esto hay que unirle una larga explicación porque como nos quedemos sólo con esa frase la estamos cagando pero bien.
¿Y que hay de verdad en esa frase?
  1. Pues es verdad que los bebés duermen muchas horas: un recién nacido duerme una media de 15h al día.
    • “Qué va, el mío ni de broma duerme eso. ¿Ves como le pasa algo?”. Que sí mujer, ponte a anotar un día y verás. Y sí, esos 10 minutos que se pasa con los ojos cerrados y la teta en la boca también cuentan. Es una media, los hay que duermen 12h y los hay que duermen 16h. Pero vamos, que mínimo la mitad del día se la pasan durmiendo.
    • Sin embargo, los bebés normalmente no saben despertarse y volverse a dormirse así sin más, solos en su cuna o en el cochecito. Necesitan oler a mamá, una teta en la boca, un paseíto en brazos y un murmullo. Si es que dentro del útero se dormían escuchando sonidos (tu voz, tu corazón, tu estómago…) y moviéndose (flotando en el líquido amniótico, moviéndose arriba y abajo con cada respiración de mami o balanceándose a los lados mientras tú caminabas), no pretendamos ahora que se duerman quietitos y en silencio porque no, así no funciona (al menos de momento).
Si aún dudas si tu bebé duerme lo suficiente o no, no tienes más que mirarle cuando está despierto: ¿está contento, juega, le encanta que le carguen, llora cuando tiene hambre o cuando necesita atención, como un bebé normal? Entonces probablemente no tiene ningún problema de sueño.
     2. Claro, también es verdad que los bebés se pasan al pecho gran parte del tiempo que están              despiertos. ¿Y los de biberón? Esos un poco menos, la leche de fórmula es más pesada y se digiere peor, por lo que después de un bibe se quedan un buen rato sin ganas de otro. Y porque además, como ya sabes, la teta no es sólo alimento. Es contacto, tranquilidad, amor y placer.
Al principio el sueño es muy caótico: duermen tanto de día como de noche, a veces aguantan cuatro horas y otras 10 minutos, hay tardes en que sales a pasear y se duerme y otras que o le cargas en brazos y le das teta o se pone tan irritable que aunque tiene sueño no puede dormirse.
 Pero si tu niño es un niño sano y feliz, no tiene ningún problema de sueño. Probablemente la que tengas el problema seas tú, que no puedes adaptarte al ritmo de sueño de un bebé y lo de despertarte cada dos horas en la noche te deja agotada. Es normal, es lo esperable. A pesar de que la sabiduría popular diga otra cosa. Habla con más madres, madres que tengan actualmente bebés (porque las madres con el tiempo sufrimos de amnesia selectiva, que sino se acabaría la humanidad), y verás como la mayoría de bebés son igual de caóticos respecto al sueño que el tuyo. Habrá madres que lo lleven mejor, que necesiten dormir menos, que colechen con sus hijos y apenas abran medio ojo para darles el pecho… pero los niños, casi todos estarán como el tuyo: varios despertares en la noche, siestas cortas o largas según el día y necesidad de que alguien les ayude a dormirse (ese alguien suele ser la teta de mamá).
Yo lo pasé mal con mi primer hijo, recuerdo dos meses de noches horribles, recuerdo llorar de impotencia a las 2 de la mañana. También recuerdo un puerperio en el que no estaba en mi propia casa, en que salía todas las tardes de “visita” porque mucha gente quería conocer al bebé. No echaba siestas. Y la cama era pequeña, incomodísima para colechar. Aprendí la lección. Ahora, a pesar de que cada mujer y cada niño son distintos, sé que el puerperio es sagrado, un momento en que se necesita intimidad. Porque yo me sentía fenomenal, no estaba cansada y estaba feliz de que todos conocieran al niño más precioso y amoroso del mundo. Pero no respeté el puerperio. Y, de una manera u otra, la experiencia propia y de otras madres me lo han demostrado: un puerperio sin intimidad acaba desembocando en problemas.
EL PRIMER PASO HACIA UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

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