Hablando con… África, 21 meses dando de mamar a su hijo adoptivo 35


África es una mujer de esas que irradian fuerza con sus palabras. Una mujer guerrera, a la que un día le dijeron que no podría tener hijos, y se lanzó a por uno con todas sus fuerzas. Y no sólo se convirtió en madre, sino que sigue amamantando a su pequeño Efrain, de 21 meses, a pesar de no haberlo llevado en su vientre.

– Hola Afri, cuéntanos: ¿quién eres?
¡Hola Cristina! Soy una mujer negra, española de nacimiento, cuyos padres eran de Guinea Ecuatorial. Estoy casada con Salvador desde  hace 7 años y somos papas de Efraín de 21 meses, al que adoptamos con 8 días de vida. Soy, además, enfermera. Aunque ahora me dedico a mi gran pasión, que es criar y disfrutar de Efraín las 24horas del día, hasta que el dinero no nos deje seguir disfrutando de  este regalazo de tiempo.

– ¿Por qué decidiste amamantar a tu hijo adoptivo?
Decidí intentar iniciar el proceso de inducción de lactancia, es decir, hacer que produjese leche sin haber pasado por un embarazo previo, por varios motivos.

Primero porque siempre asocié el dar de mamar a tu hijo, como algo propio de la maternidad…qué mejor alimento que la leche materna. Y por otro lado, la idea de saber con antelación, que nuestro futuro hijo al que íbamos adoptar, probablemente se habría desarrollado en un embarazo de alto riesgo físico y emocional por estrés de la situación de su madre biológica. Y que además iba a pasar sus primeros días separado de cualquier referencia materna me hizo esforzarme por hacerle este regalo también para él, de poder consolarse con mis pechos siempre, y hasta que quisiese o lo necesitase . A parte que iba a facilitar el hecho de que se fuera creando un nuevo vinculo maternal conmigo…y por tanto un apego seguro primordial para un desarrollo psico-afectivo sano.

– ¿Qué fue lo más difícil en el proceso?

A nivel físico, sin duda el estar estimulándome con el sacaleches, al principio cada 1-2 horas durante casi 30 min cada día. Hasta que produje leche a las 3-4 semanas.  Y luego seguir estimulándome ya cada 3-4h para mantener la producción de leche hasta que nos dieron a Efraín…En total 5meses. Salia poco de casa y cuando salía, me llevaba el sacaleches a todos los lados.
La super anécdota, añadida, fue que yo iba guardando toda la leche que me iba sacando y la congelaba para Efraín, por si necesitase suplemento de leche si yo no produjese la suficiente para él. El caso es que ya no tenía más espacio y a mi asesora de lactancia, se le ocurrió la no tan descabellada idea, de hacerme donante  de leche del Banco de leche de mi ciudad. Así que imaginaos el revuelo que se montó ahí también. Era el primer caso que tenían, y muy gustosa dejé que analizasen mi leche para ver si era igual que la de otras mamas que donaban su leche estando amamantando a sus pequeños. Fue una alegría darle en los morros con los resultados  del análisis de mi leche, (que decía que era igualita a todas las leches de todas las madres que eran donantes…y que servía
para todo tipo de bebes…,) a todos aquellos detractores de mi entorno que pensaban que mi leche no serviría para alimentar.
A nivel emocional, mis propios miedos y dudas de si iba a ser capaz o  no, no sólo de producir leche, si no, suficiente leche como para tener una lactancia materna completa y exclusiva. Este miedo se disipó cuando la Asesora de lactancia que me acompañó (Eloísa López – bloggera de “Una Maternidad diferente”), me dijo que
en la lactancia materna, la leche como alimento era importante sólo un 10%, que el 90% restante era alimento afectivo de calma, consuelo, seguridad…apego en una palabra, que era lo más importante que le iba a proporcionar a nuestro hijo.

– Y tu entorno… ¿qué te dijo el pediatra? ¿tu familia? ¿tus amigos?

Entre los amigos fue donde tuve mas detractores…sobretodo detractoras y desanimadoras…Aunque como leímos tanto sobre la inducción y sobre la lactancia, y  además hicimos un curso sobre Empoderamiento, la verdad que se nos veía hablando y contestándoles como muy seguros, y ante eso se rendían. Con el tiempo han tenido que reconocer que fui una valiente y que viéndonos a los dos tan  felices, y lo sano y fuerte  que se ve que crece Efraín, mereció la pena.

Toda esta actitud nos sigue funcionando a la hora de defender la forma en que hemos elegido criar a Efraín (pecho a demanda, colecho, porteo, el Baby Led Weaning como forma de introducirle en la alimentación con  sólidos, el no dejarle llorar, no llevarle a guarderías hasta al menos los 3 primeros años de su infancia…) ante todo nuestro entorno.

Como no quería que nada ni nadie interfiriese en nuestra lactancia, me encargué de buscar por mi pueblo un pediatra respetuoso y que conociese bien todo sobre la lactancia y la crianza respetuosa.
La encontré y le conté mi plan, con lo que ya la tuve en el bolsillo y me animó y sigue animándonos. Incluso mi doctora de cabecera también es otra fan de todo esto (siempre vigilando mi hierro y que me tomase el yodo).
Por parte de la familia la verdad que me apoyaron todos. Incluso mi suegra nos regalo un estupendo sacabuches doble eléctrico. Pero el que más me apoyó fue mi marido, que también explicaba a todo el mundo en qué consistía la inducción, incluso mejor que yo.
– Afri, ¿puedes ponerle palabras a lo primero que pensaste, que sentiste, cuando pudiste amamantar por primera vez a tu hijo ?
Cuando nada más traernos  a Efraín, vi que venía llorando desconsolado de hambre, mi instinto me decía: “ofrécele la teta ya!” y lo seguí…al ver cómo se enganchaba perfectamente, no pude más que echarme a llorar y decir que todo había merecido la pena…Nuestra historias tristes y muy duras, tanto de
nosotros como de él, habían merecido la pena y tenían que haber sucedido así, para que nos encontrásemos
y empezásemos una vida nueva, con un esperanzador y mejor futuro.
Y así sigue siendo hasta ahora 21 meses después.
Efraín ha tomado leche materna exclusiva y completa desde ese día hasta los 7 meses, en que empezó a comer sus primeros trozos de comida sólida. Eso sí, el pecho sigue siendo su base de alimento y afecto. Y sigue pidiéndolo siempre que quiere o necesita…Y esto es un amor total. Ese momento mágico, esas caricias, esas miradas que lo dicen todo…Esa calma para los dos…no tiene precio.

También el hecho de poder comprobar cómo mi cuerpo, que es incapaz de dar la vida física biológica, es capaz de dar la vida día a día a través de producir esta leche…es también una forma de reconciliarme con mi cuerpo, como mujer.

– Te agradezco enormemente que me hayas dedicado tu tiempo. Vuestra historia forma un testimonio clarificador, que puede marcar un antes y un después en el pensamiento de muchas madres, adoptivas o no.

Gracias a ti Cris, por dejar que a través de mi más mamas, adoptivas o no, se animen a luchar por sus lactancias maternas…por ellas y por sus hijos. Que es el mejor regalo del mundo, junto con el de darles la vida.

 

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