El parto, los pujos y la respiración


Si te estás preparando para tener un parto natural seguramente hayas leído que en el expulsivo (la fase cuando nace el bebé) puede ser mejor tratar de respirar con la boca abierta en lugar de pujar (o empujar) con todas tus fuerzas.

Lo cierto es que lo mejor es, indiscutiblemente, hacer lo que el cuerpo te pida hacer.

  1. Qué pasa si estoy en dilatación completa y no siento ganas de empujar: no pasa nada, simplemente estamos en posición de esperar hasta que sientas las ganas de empujar o tu bebé vaya descendiendo por sí mismo (normalmente las dos cosas: el bebé desciende por sí mismo hasta un punto en que sientes las ganas de empujar). Esperaremos 1 hora, y si aún no sientes ganas de empujar puede ser aconsejable que cambies de posición, que intentes vaciar la vejiga y que se revise que el ambiente es propicio para el parto. Los pujos dirigidos (esto es que no sientes ganas de empujar pero la matrona o ginecólogo te piden que pujes en cada contracción) han demostrado una mayor morbilidad materna y fetal (hipoxia en el bebé entre otras) y NO disminuyen el tiempo de expulsivo (es decir, no sirven para nada y además es contraproducente). Así, dándote el tiempo necesario en un ambiente de intimidad y seguridad, teniendo una matrona que controle tus constantes y las del bebé, la paciencia es la clave para un parto positivo (y lo ideal es que hayas hablado antes con tu matrona acerca de qué opciones existen si en realidad este tiempo se extiende).
  2. Qué pasa si siento ganas de empujar pero aún no estoy en dilatación completa: no pasa nada, el cuerpo te está pidiendo empujar porque tu bebé ya está probablemente bastante bajo o quizá porque la posición fetal es posterior (el bebé está mirando hacia delante). El cuerpo es sabio, y muchas veces estas ganas de empujar responden a la necesidad del bebé de moverse hacia una posición que le facilite el parto. Pese a que aún algunos profesionales instan a la mujer a no empujar (porque eso podría dañar el cuello uterino e inflamarlo), en realidad no hay estudios científicos que confirmen que esto sea perjudicial (en realidad los estudios no revelan complicaciones por empujar de forma “prematura”).
  3. Qué pasa si siento ganas de pujar con fuerza y alguien me dice que respire o me desgarraré: lo que pasa aquí es que alguien te está diciendo que lo que tú sientes está mal, que debes frenar tu instinto. Personalmente no creo que el cuerpo de la mujer de parto envíe mensajes confusos y le diga que empuje cuando en realidad debería respirar. Siempre y cuando te hayas preparado para el parto (informándote) y sepas que para parir NO es necesario empujar (como una loca), sino dejar que el cuerpo haga; siempre y cuando no estés empujando por miedo, por desinformación; sino empujando porque eso es lo que tu cuerpo necesita: estás haciendo lo correcto.

Estoy segura de que el cuerpo de la mujer es perfecto y no manda mensajes erróneos, y lo correcto es seguir tus instintos siempre que no haya ningún riesgo (por eso la matrona controla vuestras constantes vitales durante el parto además de otros muchos aspectos). Las matronas, a la hora de asistir un parto, deberíamos olvidarnos más del reloj e intervenir (llamo intervenir a hacer cualquier cosa para acelerar o desacelerar el proceso, incluso con palabras)solamente cuando haya algún riesgo real.

Consejos

Antes del parto: conocer tu cuerpo, tu suelo pélvico, saber cómo contraerlo y relajarlo (abrirlo), hacer masaje perineal (no tanto para evitar un desgarro sino para conocer ese tejido y sentirlo), explorar distintas posiciones, encontrar una matrona que conozca todos tus deseos antes del parto y los respete en ese momento, conocer la fisiología del parto para permitirte estar tranquila en esos momentos, practicar algunas visualizaciones o relajaciones que te den confianza en tu cuerpo.

Para el parto: asegúrate de acompañarte de una matrona que sepa exactamente qué es lo que quieres para tu parto y lo respete, que te proporcione un ambiente de intimidad y seguridad y en la que confíes 100%.

 

*toda la información anterior se entiende para un parto fisiológico sin ningún tipo de analgesia o anestesia epidural o de otro tipo.

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