El apego: cómo establecer un vínculo con tu bebé desde el embarazo


Tu bebé, dentro del útero, se nutre de ti en todos los aspectos: le proporcionas oxígeno y alimento, pero también se alimenta de tus sensaciones y emociones.

Tus hormonas, a través de la placenta, viajan hasta el torrente sanguíneo del bebé, así que todas las células de su cuerpo se llenarán también de hormonas de estrés y ansiedad, o de hormonas de relajación y amor dependiendo de cómo te encuentres tú.
Este conocimiento se sabe desde la antigüedad, y es respetado por todas las culturas, por eso se cuida de manera especial a la mujer embarazada, se le proporciona un ambiente físico y emocional seguro para que su bebé se desarrolle saludablemente.
Hoy en día está demostrado que los niveles altos de ansiedad y estrés en la madre producen efectos negativos en el embarazo, llegando incluso a producir abortos y partos prematuros. Es fácil deducir que, sin llegar a esos extremos, tu salud emocional durante el embarazo va a tener influencia en el desarrollo físico y emocional de tu bebé.

¿Qué puedes hacer para favorecer un ambiente uterino saludable para que tu bebé se desarrolle?

  1. Vida Slow: difícil siquiera pensar en ello con el ritmo de vida actual, donde estrés, trabajo y rapidez son las máximas manifestaciones en el día a día de cualquiera. Muchas veces tu propio cuerpo te avisa de que NECESITAS aminorar la marcha: las nauseas, los vómitos y el cansancio de los primeros meses del embarazo son un buen aviso. Reducir el estrés en tu vida reducirá el cortisol en tu cuerpo y en las células de tu bebé (el cortisol tiene efectos negativos demostrados para las células cerebrales). A veces el estar siempre activa, siempre ocupada haciendo cosas está enmascarando ansiedad, y el desocuparse, el tener tiempo para pensar sin un objetivo concreto nos abre los ojos ante la causa real de nuestra ansiedad.
  2. Déjate tocar: las caricias y masajes amorosos liberan oxitocina, la hormona del amor. Tener momentos de intimidad con tu pareja crea la estabilidad necesaria para la nueva vida familiar cuando nazca el bebé.
  3. Mírame a los ojos: necesitas afianzar las relaciones con las personas importantes de tu vida. Poner conciencia en esos momentos con tus personas especiales, concederse el tiempo para mirarse a los ojos y sentir que te quieren, que les importas, que están ahí para lo que necesites, te hace segregar oxitocina, ¿qué mejor regalo para ti y para tu bebé?
  4. Respeta tus ciclos: acostarte cuando tienes sueño, levantarse con la luz del día, comer cuando sientes hambre y en pequeñas cantidades, alternar los períodos de actividad con pequeños momentos de descanso y relajación. Tu bebé también tiene sus propios ciclos de actividad-descanso, obsérvalos y aprovecha sus momentos de actividad para interactuar con él.
  5. Ejercicio consciente: moverte es beneficioso para ayudar a tu bebé a colocarse correctamente y facilitar a tu cuerpo el parto natural. Aprovecha a hacerlo centrándote en tu útero, conectando con tu bebé a través del movimiento de tu cuerpo.
  6. Permite las lágrimas: no quieres estar triste porque eso influye en tu bebé, así que activas el modo “happy” y anulas todos tus sentimientos negativos. Pero haciendo esto sólo estás tragándote todas estas emociones, escondiéndolas dentro de ti, que es justo donde no quieres que estén para que no afecten a tu bebe ¿verdad? Así que lo mejor es liberar ese dolor para que se vaya, permítete soltar, permítete llorar.
  7. Escucha a tu cuerpo: tu cuero te envía señales constantemente. El cansancio, el mal humor, el llanto, te están señalando estrés. Busca tu momento de calma. Aprende a escuchar a tu cuerpo. Busca ayuda si la necesitas: todas necesitamos alguien que nos escuche, alguien que pueda hacernos ver las cosas desde otra perspectiva, que nos apoye y nos dé ánimos. Esos aliados también serán muy importantes para tu postparto.
  8. Sana la relación con tu madre: muchas mujeres termos una relación de lucha con nuestra madre. Para que esto no influya en la relación con nuestros hijos, el embarazo puede ser un buen momento para reflexionar, para pensar en cómo fue la relación con tu madre durante tu infancia, durante tu adolescencia, en cómo es ahora. Puede que necesites perdonar algunas cosas, puede que necesites mirar a tu madre ahora desde una nueva perspectiva. Date tu tiempo para sanar esa relación si es necesario.
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