Embarazo, Lactancia, Maternidad, Parto, Postparto
Eres mujer, luego puedes gestar un bebé, puedes parir, puedes amamantar y puedes criar a tu hijo. PUEDES hacerlo, te lo creas o no, todo tu cuerpo está diseñado para eso.   Hay demasiados mensajes negativos entorno a la maternidad, mensajes que nos hacen creer que lo normal son las mujeres que no dilatan, o que son demasiado “estrechas” para parir a su bebé, madres que no tienen leche, o que “malcrían” a sus hijos. Nos dicen que parir duele demasiado, que somos tontas si no nos ponemos la epidural; que amamantar es demasiado “esclavo”, y que con biberones se crían muy bien. Que no lo carguemos tanto, que no durmamos con él, que le dejemos llorar, que nos está tomando el pelo…   Tápate los oídos y ESCÚCHATE. Siéntete. Tu intuición, o tu instinto, saben lo que es mejor para ti y para tu bebé.   ¡Tu cuerpo ha creado un bebé! Tus caderas se ensanchan, tu útero ha crecido asombrosamente, tus pechos han comenzado a producir leche. ¿Cómo no vas a poder parir? Por supuesto que PUEDES PARIR, y tendrás un parto maravilloso y poderoso si sigues tus instintos.   Tu cuerpo y tu alma te hablan  
  • Ninguna mujer de parto está cómoda tumbada sobre su espalda, el dolor te avisa que eso no está bien, que necesitas moverte. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Después de 9 meses juntos no quieres separarte de tu bebé, sientes cómo que te arrancaran una parte de ti, necesitas tenerlo cerca, piel con piel, en contacto permanente día y noche. ¡Sigue tu instinto!
 
  • No soportas oírle llorar, se te parte el alma y sabes que la mejor forma de calmarlo es dándole el pecho. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Dormís mejor estando juntos. Te sientes intranquila si no sientes su respiración. Además así puedes darle el pecho sin casi despertarte. ¡Sigue tu instinto!
  A veces, es duro   El ginecólogo te dice que ya pasas las 40 semanas, que estará mejor fuera, que ya no tiene espacio. Y aunque tú sientes que todo está bien, que necesitáis un poco más de tiempo la presión y el miedo te hacen dudar.   Quieres un parto natural pero al llegar la matrona te dice que te va a doler mucho, que te lo pienses bien que luego será demasiado tarde y no te podrán poner la epidural. Que aún queda lo peor. Que vas a ser igual de buena madre, no hace falta hacerse la valiente. Y a ti te apetece llorar.   Ves a tu bebé por primera vez, es maravilloso. Sólo quieres sentirlo, mirarlo, olerlo. Estás totalmente enamorada y emocionada. No existe nada más. Y llega el pediatra, que tiene que llevárselo para valorarlo. No quieres. No quieres separarte de él. Y esta vez lo dices bien claro, pero te miran varios ojos acusadores, y viene la culpa, y otra vez tienes ganas de llorar.   Por fin en casa, por fin en intimidad, necesitas perderte con él días enteros en la cama, sólo amamantando y durmiendo, durmiendo y amamantando. “No está bien que no salgan, a ver si se va a deprimir”. “Ese niño necesita que le de el sol”. “Mejor me lo quedo yo unas horas, que tú necesitas despejarte y descansar”. “Ponlo en la cuna, le vas a aplastar”. “Cada vez que llora le das teta, eres su chupete”.   Todas esas situaciones son demasiado habituales. Rodéate de gente que piensa como tú: mujeres que han parido de manera natural, madres que dan el pecho, matronas que saben acompañar sin intervenir, pediatras respetuosos, doulas, grupos de lactancia… Busca tu tribu, créala, y ¡sigue tu instinto!  
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Embarazo, Postparto

Mi amiga y profe de Yoga, Carolyn Young, está comenzando a enseñarme las bases del yoga para el embarazo y el postparto. Estoy ilusionada de poder incorporar este conocimiento, y de poder compartirlo con vosotras.

¿Y por qué Yoga?

Está muy bien estar activa, durante el embarazo queremos mover nuestro cuerpo deseando que eso nos ayude en el parto; y en el postparto por supuesto necesitamos perder esos kilos de más, tonificar los músculos que se quedaron flácidos despeñes de embarazo y parto… Pero, ¿por qué yoga? Podría ser zumba, que está muy de moda y es muy divertido. El plus que para mi tiene el yoga, que hace que me interese más por él que por otra disciplina deportiva, es que el yoga tiene una intención que va más allá del plano físico. El yoga nació como una filosofía de vida, donde sí es verdad que cuidamos nuestro cuerpo a través del movimiento, pero también cuidamos nuestra mente, nuestro plano espiritual. El Yoga es relajación, es respiración, también es energía y fortaleza. El yoga es concentración, es sentir mi propio cuerpo, y aún más allá, sentir mis emociones y las energías que recorren mi cuerpo y mi mente.

¿Qué aporta el yoga a mi embarazo?

Control de la respiración: durante toda la práctica de yoga es de suma importancia concentrarse en la respiración, aprendemos y practicamos la respiración profunda, abdominal, que relaja y oxigena todo nuestro cuerpo. Esto sirve tanto para controlar la ansiedad que el embarazo en sí mismo nos produce (por ser un momento clave en nuestra vida) como para aliviar pequeños dolores musculares.

Meditación: dedicar unos minutos a relajarnos, a centrarnos sólo en nosotras mismas, en nuestro cuerpo. Siempre defiendo que es necesario comenzar a llevar una vida slow durante el embarazo, porque necesitaremos de ello en el postparto y la maternidad para poder adaptarnos, seguir el ritmo de nuestro bebé, para poder disfrutar nuestra nueva vida sin estar en lucha por los ritmos ajetreados de la sociedad. Veo reflejada esta práctica en el yoga, en el que el momento presente es el importante, es en el que me tengo que centrar. Donde no importa el resultado final sino los beneficios que nos proporciona cada movimiento, cada respiración.

Fortaleza muscular: a medida que avanza el embarazo comenzamos a sentir dolor o tensión en la zona lumbar. Muchos de los esfuerzos que antes soportábamos con nuestros músculos abdominales, ahora lo hacemos con la espalda. El yoga fortalece la zona lumbar, además también de fortalecer los cuádriceps para que podamos usar estos músculos y conservar nuestro abdomen relajado.

¿Qué pasa en el postparto?

Disfruta un puerperio sagrado, esos 40 días aproximados de conexión íntima con tu bebé y con tu nueva yo. Y después, puedes usar el yoga como medio de re-conectar con tu cuerpo, con su nueva forma, con tus nuevos dolores o tensiones. Usa el yoga como una forma de ejercitar el cuerpo y de desconectar la mente, practica yoga junto a tu bebé, no tienes que separarte de él. El yoga te ayudará a escuchar tu cuerpo. Fortalecer el suelo pélvico es el primer paso a nivel físico tras el parto. Los movimientos lentos y controlados del yoga te permitirán centrarte en tu suelo pélvico, aprenderás a contraerlo y relajarlo con la respiración, y una vez recuperado podrás continuar fortaleciendo abdominales y otros grupos musculares.

Práctica 1

Comenzar relajándonos y concentradas es un buen comienzo para todo: ya sea para comenzar la práctica de yoga, como para comenzar el día. Así que siéntate en el suelo, con las piernas cruzadas. Siéntate sobre un cojín o una manta o toalla doblada de forma que tus caderas queden más altas que las rodillas (así lograrás relajar la pelvis, basculándola hacia delante). Es importante que la espalda esté bien recta, sentándonos sobre los isquiones (los huesitos del culo) de forma que la parte baja de la espalda no quede arqueada. Coloca tus manos sobre las piernas relajadas, o júntalas en tu barriga a la altura del ombligo. Lo más importante es que sea una postura natural, cómoda. Relaja también tu boca, puedes hacer que la lengua toque el paladar y que los dientes se separen un poco. Cierra o entrecierra los ojos, y concéntrate en tu respiración. Haz que con cada inhalación se llene tu abdomen y en cada expiración se vacíe. En yoga, la inhalación significa energía, fortaleza, y la exhalación relajación. Mantén esta postura durante 5-10 minutos, tratando de concentrarte sólo en tu respiración, en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Si te llega algún recuerdo, preocupación o idea, simplemente déjala pasar, como si observaras un gran pez que pasa por delante de ti y se va. Puedes sentir tu cuerpo, tratar de identificar esas zonas donde hay más tensión o donde hay algún dolor. Simplemente siéntelas, sin actuar sobre ellas. Sigue respirando, suavemente. Puedes concentrarte en tu bebé si estás embarazada, o en tu útero si ya has dado a luz, enviándole todas esas energías y relajación que estás consiguiendo con esta práctica. Si te cuesta mantenerte centrada en ti, en tu respiración, puedes imaginar que cada pensamiento es como una ola en el mar, que llega, alcanza su máxima altura y se va desintegrando e incorporando de nuevo al mar, que es tu cerebro. Y vuelve a concentrarte de nuevo en tu interior, en tu respiración.

Este es un ejercicio de meditación, y el fin último de la meditación es lograr convertirte en la persona que quieres ser, desde el punto de vista de que seas tú quien decida cómo quieres sentirte, y no sean las circunstancias las que te hagan sentir triste o feliz. La meditación se basa en estar presente, en el aquí y el ahora, sería lo contrario a estar en “piloto automático”, es decir, estar presente, saboreando cada segundo de lo que sea que he decidido hacer o vivir. No hacer mil cosas a la vez, no caminar mientras hablo por el móvil mientras le pongo la chaqueta al niño, sino centrarse: mirar y sentir los lugares por los que paso, el clima que hace, mirar a mi hijo, sentir cómo se siente, poner atención en lo que hago, en lo que digo, en lo que pienso. Y hacer, decir, SENTIR lo que yo decida sin que las “circunstancias” decidan por mi. La práctica de la meditación te hace estar en el presente, y te lleva a un estado de ánimo determinado para acostumbrarte, para habituar a tu mente y a tu cuerpo a funcionar de esa manera y hacerlo parte de ti, que el estar presente sea algo normal en ti, y no lo fuerces, no lo actúes. Para eso hay que practicar, hay que actuar, no basta con desearlo, y esa práctica es la meditación.

Y eso es todo por hoy, espero que meditéis, os relajéis, os concentréis y me cuentes cómo te hace sentir. Aquí te dejo las webs donde puedes leer a mi profe Carolyn Young:

http://www.carolynyoungyoga.com http://www.findingisvara.com

Quiero decir que lo que escribo son mis reflexiones después de escucharla y aprender de ella, unido a mis propias vivencias y conocimientos y por tanto, son mis opiniones y mis experiencias, y ni las mías son las suyas ni las suyas son mías 😉

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Lactancia, Postparto
Es un rechazo inconsciente hacia la lactancia materna. Aunque conscientemente a estas mamás les gustaría seguir amamantando a sus niños, inconscientemente surge un rechazo, una ansiedad que les impide seguir amamantando. Esto se llama agitación del amamantamiento, es bastante común en lactancias de niños de más de 1 año y, sin embargo, nadie habla de ello.

¿Qué puedo hacer si tengo agitación del amamantamiento?

Es muy importante entender por qué ya no es tan placentero dar el pecho a tu hijo y poner en marcha un plan de estrategias que te ayudarán a dejar de sentir ansiedad, y a seguir amamantando a tu hijo sin culpas, hasta que así lo decidas.

¿Por qué sucede?

Como ya he dicho, sucede a mujeres que amamantan a un niño mayor de 1 año, y a pesar de que no tenían pensado destetar por el momento, comienzan a sentir mucha ansiedad y estrés cuando su hijo mama. En muchas ocasiones esto comienza con un nuevo embarazo, o cuando das el pecho en tándem (amamantas a un bebé y a un niño más mayor al mismo tiempo), pero también hay mujeres que les pasa a pesar de no estar embarazadas ni amamantar a más de un niño. Parece que es una situación relacionada con factores hormonales, ya que empeora en ocasiones en la fase premenstrual o durante la ovulación.
Sea cual sea la causa lo cierto es que es una situación estresante que pasan muchas madres y que, aún así, parece un tema tabú del que nadie habla.
Vamos a analizarlo, a comprenderlo y a solucionarlo.
Paso a paso

1. Analizar sentimientos

Es el primer paso para comprender qué es lo que nos pasa. Poner palabras a lo que sentimos nos va a ayudar a descubrir cuándo nos pasa y qué podemos hacer para que deje de suceder.
– Es como si algo me picara por dentro y no pudiera arrascarme.
– Siento que estoy atrapada, contra mi voluntad, y sólo quiero quitar a mi niño del pecho y salir corriendo.
– Me da grima, como cuando alguien araña una pizarra, es así como me siento.
– Comienzo a sentirme muy nerviosa y agitada, y me gustaría gritar.
– Se me acelera el corazón y sé que algo dentro de mi va a explotar a la mínima, sé que dentro de poco voy a gritar a mi hijo.
(….)
Te animo a que pongas en palabras la sensación física que te produce la agitación. Este es el primer paso para solucionarlo.

2. Desculpabilízate

Lo siguiente te ayudará a sentirte mejor, necesitas dejar de sentirte culpable para poder seguir avanzando:
– No, la agitación del amamantamiento no tiene nada que ver con el vínculo que hay entre tu hijo y tú, le quieres y sigues cuidándole y amándole a pesar de estar pasando un mal momento.
– Cuando te sientas mala madre, recapacita, perdónate y vuelve a empezar de cero. Tú puedes ser cómo quieras ser.
– Lo que sientes es algo incontrolable, no puedes hacer nada para evitarlo y no tienes que seguir soportándolo. Es bueno y necesario que tomes medidas. Tu hijo también nota tu ansiedad así que cerrar los ojos y seguir sufriendo no es la solución. Agradécete a ti misma el estar haciendo el esfuerzo de investigar qué está pasando en tu cuerpo y tener la paciencia para ir solucionándolo con calma, de forma que no sea traumático para tu hijo.
– Cuando sepas qué pasa dentro de ti en esos momentos de estrés, podrá aprender a controlar los sentimientos y no dejarás que hagan daño a la relación con tus hijos.
En este punto ya sabes lo que sientes y sabes que no es tu culpa, que es algo insconsciente, salvaje, instintivo. Estás preparada para tomar acción, ha llegado el momento de abordar el problema.

3. Diario de Tomas

Necesitas crear un diario.
Ver por escrito en qué tomas se produce la agitación es básico para poder anularla. Sólo con 3 días de diario podrás comenzar a actuar.
Puedes hacerlo a modo de diario en lugar de tabla si te es más cómodo, pero es importante que anotes los conflictos para la próxima semana poder empezar a solucionarlos.

4. Analiza cuándo y cómo

Ya sabes QUÉ sientes y CUÁNDO te sucede. Así que vamos a ir al grano: analiza tu diario y escribe tres situaciones que te producen estrés y otras tres que te tranquilizan. Por ejemplo, si en estos tres días en las tomas nocturnas siempre o casi siempre sientes agitación, anota “tomas nocturnas” en tu lista de situaciones estresantes. Si cuando las tomas son estando solos y en buena postura te sientes bien y no tienes agitación, anotarás “buena postura y tranquilidad” como situación relajante.
¿Te estresan las tomas cuando son muy largas? ¿sólo las tomas nocturnas?. ¿Todo va mejor cuando estáis en casa tranquilos y en buena posición?
Tómate un tiempo para analizar lo que has escrito durante estos tres días. Tendrás una información valiosísima a tu mano. Y con esto a la mano, solucionarlo será coser y cantar. Esta parte es importantísima.

5. Tenemos un Plan

Ha llegado el momento de actuar. Vamos a trazar dos planes:
– Prevención: aquí tienes una lista de maneras de prevenir la agitación. Utiliza las que te sirvan, inventa nuevas y comparte en los comentarios, entre todas es más fácil.
  • Evita las tomas de pecho muy largas: poner la alarma del móvil es una idea buenísima, déjale que escoja la canción, pon un tiempo que consideres aceptable para ti y explícale que cuando suene tiene que dejar el pecho. Hazlo, y alucina con lo bien que funciona.
  • Autocontrol: sabes en qué circunstancias las tomas son más difíciles. Así que dite a ti misma: “ok, me estoy estresando. Voy a controlarme. Respirar. Relajarme. Pensar en positivo”.
  • Actúa contra los múltiples despertares nocturnos: sí, muy fácil decirlo. Pero si eso es lo que te produce la agitación del amamantamiento necesitas poner en marcha un plan. Puede ser turnarte con tu marido, meter a tu niño en tu cama, eliminar las siestas…
  • Identifica los problemas que te estresan y soluciónalos uno por uno: si a la hora de la siesta las tomas son muy agobiantes porque está cansado pero no se quiere dormir, no para quieto, se engancha y se suelta un montón de veces y se te hace larguísimo y con mucha agitación, empieza desde ahora a afrontar las siestas de otra manera.
  • Si te pone nerviosísima que esté jugando con tu otro pezón mientras mama, evítalo. Dale un chupete para que juegue, ponte un collar que le llame la atención…
  • Date cuenta que a veces no es la lactancia en sí lo que te hace estresar, sino el cómo te sientes tú. Si estás cansada, no has tenido tiempo de ducharte, estás hambrienta… empezarás a sentirte ansiosa cuando tu niño mame, pero no por la lactancia, sino por ti.
  • No se puede estar a la teta y saltando, jugando y bailando. ¡eso estresa a cualquiera! Los niños necesitan mucho movimiento, pero si quiere teta es momento de estar sentados y con buena postura. Díselo con amor, las veces que haga falta, pero tendrá que decidir: o jugar o tomar teta. Puede que nos toque sostener alguna rabieta, demostrándole que le queremos con locura y que entendemos que se enfade y que llore, pero que hemos puesto esa norma por un bien mayor.
  • Cuídate: no puedes cuidar de nadie si tú no estás bien. Come bien, hidrátate, duerme las horas que necesitas, haz ejercicio.
  • Negocia el tándem: si estás amamantando a tu niño y a tu bebé es hora de negociar, “cuando el bebé toma tienes que esperar. Y después podrás mamar. “ Tener a un niño en cada pecho a veces es desesperante.
– Tratamiento: ¿qué pasa si no he podido evitar esa toma que sé que me va a producir agitación del amamantamiento? ¡Necesitas bajar el nivel de estrés!
  • Distráete (métete en Facebook, juega al Candy-Crush, googlea, ven al grupo y cuéntanos, ponte unos auriculares con música…), la idea es que te olvides de que estás amamantando y el tiempo pase lo más rápido posible.
  • STOP: a veces no puedes más, necesitas que deje la teta en este mismo instante. Haz teatro: “Oh! Dios mío! La teta está cansadísima, no puede más, necesita dormir. Corre, corre, acaba rápido y trae tu muñeca para que duerma también”
  •  Mándale un whatsapp a tu amiga, esa que ay sabe lo que te pasa y te comprende. Seguramente su respuesta te animará.
  •  Cómete una onza de chocolate (mmmmmm)
  •  Cierra los ojos e imagínate en la playa, con un mojito en la mano (y sin niños!)
  • Ten a mano la foto del día que nació y mírala
Añade más ideas a estas listas. Ve poniendo en marcha las que vayan contigo. Sigue identificando tus momentos de estrés y evítalos. Estás a un paso de solucionar la agitación!
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Maternidad, Postparto
¿A que sí? ¿A que lo has oído muchas veces? Pues una de esas cosas que inconscientemente se va quedando en nuestro cerebro y cuando tenemos un bebé, ¡batacazo!
– “No duerme nada”
– “Hace siestas de 10 minutos”
– “Debe de pasarle algo porque por la noche se despierta y no hay quien le vuelva a dormir”
– “¿Estará enfermo?”
– “¿Le dolerá algo?”
– “¿Será que tiene hambre?”
– “Creo que no tengo suficiente leche.”
– “Mujer, pero si te están goteando las tetas…”
– “Entonces será que mi leche no alimenta”
¿Te suena? Porque a mi muchísimo. Mira, yo no sé quién fue el listo al que se le ocurrió decir que los bebés no hacen más que comer y dormir, pero desde luego a esto hay que unirle una larga explicación porque como nos quedemos sólo con esa frase la estamos cagando pero bien.
¿Y que hay de verdad en esa frase?
  1. Pues es verdad que los bebés duermen muchas horas: un recién nacido duerme una media de 15h al día.
    • “Qué va, el mío ni de broma duerme eso. ¿Ves como le pasa algo?”. Que sí mujer, ponte a anotar un día y verás. Y sí, esos 10 minutos que se pasa con los ojos cerrados y la teta en la boca también cuentan. Es una media, los hay que duermen 12h y los hay que duermen 16h. Pero vamos, que mínimo la mitad del día se la pasan durmiendo.
    • Sin embargo, los bebés normalmente no saben despertarse y volverse a dormirse así sin más, solos en su cuna o en el cochecito. Necesitan oler a mamá, una teta en la boca, un paseíto en brazos y un murmullo. Si es que dentro del útero se dormían escuchando sonidos (tu voz, tu corazón, tu estómago…) y moviéndose (flotando en el líquido amniótico, moviéndose arriba y abajo con cada respiración de mami o balanceándose a los lados mientras tú caminabas), no pretendamos ahora que se duerman quietitos y en silencio porque no, así no funciona (al menos de momento).
Si aún dudas si tu bebé duerme lo suficiente o no, no tienes más que mirarle cuando está despierto: ¿está contento, juega, le encanta que le carguen, llora cuando tiene hambre o cuando necesita atención, como un bebé normal? Entonces probablemente no tiene ningún problema de sueño.
     2. Claro, también es verdad que los bebés se pasan al pecho gran parte del tiempo que están              despiertos. ¿Y los de biberón? Esos un poco menos, la leche de fórmula es más pesada y se digiere peor, por lo que después de un bibe se quedan un buen rato sin ganas de otro. Y porque además, como ya sabes, la teta no es sólo alimento. Es contacto, tranquilidad, amor y placer.
Al principio el sueño es muy caótico: duermen tanto de día como de noche, a veces aguantan cuatro horas y otras 10 minutos, hay tardes en que sales a pasear y se duerme y otras que o le cargas en brazos y le das teta o se pone tan irritable que aunque tiene sueño no puede dormirse.
 Pero si tu niño es un niño sano y feliz, no tiene ningún problema de sueño. Probablemente la que tengas el problema seas tú, que no puedes adaptarte al ritmo de sueño de un bebé y lo de despertarte cada dos horas en la noche te deja agotada. Es normal, es lo esperable. A pesar de que la sabiduría popular diga otra cosa. Habla con más madres, madres que tengan actualmente bebés (porque las madres con el tiempo sufrimos de amnesia selectiva, que sino se acabaría la humanidad), y verás como la mayoría de bebés son igual de caóticos respecto al sueño que el tuyo. Habrá madres que lo lleven mejor, que necesiten dormir menos, que colechen con sus hijos y apenas abran medio ojo para darles el pecho… pero los niños, casi todos estarán como el tuyo: varios despertares en la noche, siestas cortas o largas según el día y necesidad de que alguien les ayude a dormirse (ese alguien suele ser la teta de mamá).
Yo lo pasé mal con mi primer hijo, recuerdo dos meses de noches horribles, recuerdo llorar de impotencia a las 2 de la mañana. También recuerdo un puerperio en el que no estaba en mi propia casa, en que salía todas las tardes de “visita” porque mucha gente quería conocer al bebé. No echaba siestas. Y la cama era pequeña, incomodísima para colechar. Aprendí la lección. Ahora, a pesar de que cada mujer y cada niño son distintos, sé que el puerperio es sagrado, un momento en que se necesita intimidad. Porque yo me sentía fenomenal, no estaba cansada y estaba feliz de que todos conocieran al niño más precioso y amoroso del mundo. Pero no respeté el puerperio. Y, de una manera u otra, la experiencia propia y de otras madres me lo han demostrado: un puerperio sin intimidad acaba desembocando en problemas.
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Lactancia, Postparto
Lactancia mágica, maravillosa, vínculo de amor, disfrute para ambos… ¿Y qué pasa cuando no es así? ¿Qué pasa cuando no me apetece darle el pecho a mi bebé? ¿Cuándo mi cabeza desea seguir amamantando pero el resto de mi cuerpo lo rechaza?
Ahora, darle el pecho a mi niño es una tortura, siento un cosquilleo incontrolable por dentro, me apetece gritarle para que se aparte de mi, es casi… como si me violaran.
No estás sola querida, lo que te pasa ha pasado a muchas madres antes y les está pasando ahora mismo. Alguien incluso le ha puesto nombre: Agitación del amamantamiento.
¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué a mi, que llevo más de 12 meses de lactancia maravillosa, que deseo seguir dándole el pecho a mi niño, si estoy informada y sé que dar la teta es lo mejor, si yo quiero seguir amamantando!? No hay una respuesta sencilla: niños mayores de 1 año, un nuevo embarazo, ovulación, o síndrome premenstrual, algunos de los puntos en común.
Parece que las hormonas juegan un papel fundamental: es como si el cuerpo nos dijese que ha llegado el momento de dar un nuevo paso, como si ya hubiese llegado el momento de que nuestro cuerpo  se ocupase de ovular de nuevo para llegada la ocasión dar vida a un nuevo bebé, y, de alguna manera inconsciente y salvaje, rechazase seguir alimentando con nuestra leche a nuestro hijo, para permitir un nuevo ciclo, para dejar que se vaya de nosotras la mujer-madre y vuelva la mujer-chamana, esa que ovula, tiene la regla, disfruta del sexo y no está siempre disponible para cuidar a los demás.
Lo cierto es que esta fase pasa, las madres que han continuado amamantando a pesar de la agitación han visto como con el paso de algunos meses ésta ha desaparecido y han podido seguir dando el pecho a sus niños hasta que así lo han decidido.
Lo cierto es que es muy duro, tanto que para muchas mujeres significa el fin de la lactancia, un destete no planeado, casi obligado.
Lo cierto es que, si las mujeres hablásemos más entre nosotras, si tuviéramos un espacio donde desnudar nuestra alma y compartir sin juicios, este “problema” tendría miles de soluciones, de puntos de vista, de caminos probables para llegar a un destino tranquilo y seguro.
Soy afortunada, muchas mujeres me hablan de sus maternidades y gracias a vosotras puedo seguir aprendiendo de todo eso que los libros no hablan, de esos secretos de mujer que sólo nosotras comprendemos, y que sólo nosotras podemos llegar a descifrar. Quiero compartir contigo lo que he aprendido y así, como si estuviéramos juntas en un círculo de mujeres, como si estuviéramos reunidas compartiendo embarazos y menopausias, lactancia y menstruación, así quiero hablarte de parte de todas las mujeres que de una forma u otra han compartido conmigo.
Mi primer encuentro contigo será el próximo Lunes 11 de Enero, con el tema central “Cuando dar el pecho ya no es un placer”. Tendremos un grupo privado online para hablar sin tapujos, donde compartiré con vosotras todo lo que yo sé, y donde espero que vosotras compartáis conmigo. No importa si no eres madre o si tu niño ya no toma pecho, seguro que tienes mucho que compartir y que aprender. No importa tampoco si no puedes estar en directo ese día, el grupo seguirá abierto, y en tu e-mail recibirás toda la sabiduría por escrito.
Este es mi regalo de mujer a mujer en este 2016; déjame tus datos para poder inscribirte al círculo Sabiduría de Mujer. Lo abro de forma totalmente gratuita. Te doy mi sabiduría a cambio de la tuya, únete ahora y mensualmente abriremos nuevos temas.
 
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Postparto
9 meses de ilusión, de sueños y expectativas.
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Un PARTO.
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Mágico, renovador, transformador, puede que largo, probablemente doloroso, quizá no como lo habías planeado, quizá no fue el parto soñado… pero es TU parto, VUESTRO PARTO.
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Ese, el que fue, es el que vas a tener toda la vida en tu memoria, el que vas a asimilar, a aceptar; el que seguramente te habrá abierto alguna herida que tendrás que sanar. Ese parto tuyo del que fuiste protagonista, aunque no lo hayas sentido así; ese parto que te transformó totalmente, del que nació tu bebé y del que también nació una nueva mujer.
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Ese viaje fantástico que será tu parto tiene, como todos los viajes, una meta, un final maravilloso con tu hijo en tus brazos, con su olor a recién nacido inundándolo todo, con todas las células de tu cuerpo derretidas de amor (gracias a la oxitocina).
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Si comparásemos tu parto con subir a una montaña, podrías pensar que la meta es alcanzar la cima, no, nada más lejos de la realidad: la cima la alcanzaste hace tiempo, cuando tu cuello uterino dilató completamente (hablaremos de eso otro día); pero la realidad cuando tienes a tu bebé sobre ti es que ya llegaste a la cima, volviste a bajar la montaña y estás en la gloria absoluta, en tu casa, recordando lo que hiciste y orgullosísima y feliz. Ese es el momento. Así es como tu cuerpo, y tu espíritu, se siente. Así es también como se siente tu niño (mismas hormonas, mismos sentimientos, mismas necesidades). Es ese momento de paz desde el que miras todo el camino recorrido sintiéndote ya segura y orgullosa. Es ese momento en que sabes que ya nada importa, que ya lo has hecho todo, que no hay nada más que hacer.
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Esos primeros minutos, o horas, donde no necesitas nada; nada más que disfrutar de tu sueño cumplido, disfrutar de tu bebé. Esos primeros minutos, o horas, donde él no necesita nada más que sentirte, olerte, escucharte.
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Si alguien interfiere, si alguien, con muy buenas intenciones, quiere saber cuánto pesa tu bebé, quiere tocarle para corroborar lo que se ve a simple vista, quiere hacerle una foto, o quiere felicitarte; sólo estará impidiéndote disfrutar de tu momento; estará rompiendo ese hechizo mágico que te mantiene en éxtasis, estará despertándote bruscamente de tu sueño. NO lo permitas. No volveréis a vivir esos momentos. NUNCA.
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No hay prisa por saber cuánto pesa, no hay prisa por cortar el cordón, no hay prisa por vestirle, ni por ponerle ninguna medicación. Todo eso se puede hacer después. Ahora estás disfrutando. Ahora estás en ese momento después de un orgasmo en que te sientes maravillosamente bien y en paz (todas hemos tenido que vestirnos corriendo después de un orgasmo, pero no es lo mismo ¿verdad?).
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Permite que tu niño te reconozca, te huela, te sienta; aprenda que aquí afuera también está seguro a tu lado. Permítete conocer a la nueva mujer que eres, fúndete con tu bebé, no pienses en nada más.
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Ya lo tienes todo. Trabajo completo. Sólo déjate llevar, deja que tu bebé te guíe para darle el pecho cuando lo necesitéis ambos, para dormiros cuando os parezca bien, para acariciaros, para oleros. Puedes dejarte llevar porque sabes que todo está bien, que estás segura, que estáis cuidados por la persona que escogiste para ese momento.
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Sea como fuere el parto, ya no importa. No importa ahora. Quizá más adelante. Ahora no. Vive plenamente tus primeros minutos. Nunca volverán. Prepara tu parto para que en ese momento mágico tengáis un guardián que sepa lo que hay que hacer. Ese es un gran regalo que os acompañará para siempre. No dejes escapar esos primeros minutos.
*imagen de Joshua Rappeneke para flickr
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Postparto
“Hipo qué??? “ Cuantas veces he oído esta pregunta a lo largo de mi carrera. Y con qué ilusión y con cada vez menos frecuencia tengo que contestarla. Afortunadamente ya suena más, se normaliza más y cada vez nos recomiendan más.
Sus beneficios son extensos y no sólo para mujeres. Aunque en este caso me voy a centrar en ELLAS, puesto que para nosotras es vital, funcional, amigo preventor y generoso recuperador. Está ampliamente documentado que para el post parto es nuestro mejor aliado. Y en ello me voy a centrar.
Antes del rollo me presento: mi nombre es Vero, Verónica Castro (la de la foto de abajo, con y sin cabeza 😉 ). He sido gimnasta profesional y olímpica y tras mi andadura deportiva decidí formarme académicamente para continuar mi andadura deportiva desde el otro lado J Soy entrenadora nacional y entrenadora personal ACSM, especialista en funcional y en gimnasia hipopresiva, de la que soy formadora oficial de la escuela internacional Low Pressure Fitness.
 

¿Qué son y cómo funcionan?

Los hipopresivos son ejercicios posturales y respiratorios cuya función principal es la tonificación del abdomen y el suelo pélvico y su particularidad es el descenso de la presión dentro del abdomen. Esto sonará a chino así que traduzco: estos ejercicios hacen que las fibras encargadas de sostener nuestro cuerpo hagan su función (SOSTENER), entre ellas y principalmente la espalda (importante para que no duela, esté sana y bien colocadita), el abdomen (para que pueda contener y gestionar la presión de ejercicios y acciones diarias) y el suelo pélvico (para que sostenga las vísceras y evite prolapsos, pérdidas de orina y disfunciones sexuales) Además todo esto se produce de manera involuntaria (SIN PENSAR), lo que es genial, ya que toda esto sucederá siempre que sea necesario.
Para hacernos una idea de la importancia que las presiones tienen en nuestro cuerpo, vamos a imaginar que la cavidad abdominal es como un globo. Un globo cuya parte de arriba es el diafragma, su parte de atrás la espalda, la de abajo el suelo pélvico y la de delante el abdomen. Ese globo puede deformarse, podemos aplastarlo por una de sus partes o por varias y al igual que un globo cualquier deformación en una de sus partes afecta a todas las demás. Pero nuestro cuerpo no es un globo (igual en todas sus partes), si no que la parte de arriba y de atrás (potente músculo y hueso) son estructuras infinitamente más resistentes que las otras, más finas y cuya composición es más débil. Por eso las peores patologías suelen darse ahí.
Otro factor fundamental es la respiración porque hacemos trabajar al diafragma, músculo director de la respiración y parte importante de la posición, que gracias a la apnea y facilitado por la postura que adoptamos al hacer el ejercicio, actúa como un auténtico desatascador, succionando los órganos internos hacia arriba, recolocándolos y evitando su caída.
Pensemos en un solo ejercicio que de una tacada consiga que tu suelo pélvico esté sano y sujete con firmeza los órganos que están dentro de la pelvis. Que consiga que el globo de nuestro cuerpo sea competente y soporte cualquier deformación a la que lo sometamos. Y que además consiga que nuestra espalda sostenga sin problemas ni dolores nuestra columna… Pues sabes qué??? Que existe y se llama HIPOPRESIVO.
 

¿Por qué debemos hacerlos y cómo?

Lo ideal si quieres ser madre es hacerlos antes de embarazarte para preparar al cuerpo para lo que viene (acordaros del globo), durante la gestación hay que parar, al menos de hacer la apnea, aunque podemos mantener la parte postural que nos ayudará a evitar los dolores de espalda. Y continuar después del parto para la recuperación completa.
Los beneficios se notan rápidamente, pero para ello debes hacerlos correctamente. Así que lo más importante y fundamental es que te enseñen bien. Debes dejarte guiar por un profesional cualificado ya que la técnica aunque no es complicada, tiene muchos matices que debes aprender y realizar perfectamente para alcanzar los objetivos y obtener todas sus bondades.
Como el movimiento se demuestra andando, os contaré de qué manera lo trabajo yo con mis clientas desde que llegan hasta que se recuperan por completo. En mi centro de Gijón: Wellness Core (calle Begoña 44, tercera planta), trabajamos de manera global desde la interdisciplinaridad.
Puedes empezar antes o después de dar a luz. Si empiezas antes y siempre que tu embarazo sea normal y tu médico no te diga lo contrario hacemos una entrevista inicial para conocer tu estado de partida físico y gustos para intentar adaptar la actividad lo más posible a tus preferencias. Las actividades que te propongo en Wellness Core son: yoga, fitness específico (aquí uso el programa creado por B-mom, una excelente escuela muy en la línea del trabajo hipopresivo y la salud, para mantener el buen estado de las estructuras durante el embarazo y facilitar los procesos naturales del parto) y espalda sana. Como veis todas ellas enfocadas a mantener un embarazo saludable y activo. Yo se que embarazo no es sinónimo de enfermedad ni fragilidad, pero también se que es una etapa para mimarse, cuidarse y disfrutar, que para volver a nuestros hábitos más cañeros habrá tiempo.
Una vez que das a luz y pasas la cuarentena debidamente seguida por tu médico y matrona tengo de nuevo o por primera vez entrevista personal con la mamá en la que en función de su caso particular le recomiendo un camino u otro.
Lo general, es que el primer paso sea ver a la fisio especializada en suelo pélvico (en mi caso la gran Natalia Loredo y su compañera, otra grande, Nuria Madueño, que además es matrona) ya que es FUNDAMENTAL que un especialista de la salud te vea antes de empezar cualquier programa de actividad física y valore el estado de tu suelo pélvico.
Una vez hecha la revisión y siempre que todo esté correcto se empieza con la práctica de hipopresivos, donde comienzo con una sesión personalizada para enseñar la correcta técnica y posteriormente pasar a un grupo reducido (yo trabajo con un máximo de 6 personas) para continuar con el trabajo.
Si todo va por su normal desarrollo y se es constante los resultados son visibles rápidamente. El abdomen mejora su tono, la secuelas en el suelo pélvico se recuperan totalmente (así como las pérdidas de orina si las hubiera) y la diástasis se corrige casi por completo en un plazo de entre 7 y 20 semanas (todo varía en función de las características de cada mamá).
Si empiezas a pronto y eres constante en pocos meses estarás a tope y lista para todo lo que te propongas!!
Si queréis más información real o testimonios, podéis leer este artículo que escribí hace un tiempo ya, con las cartas que amablemente me hicieron mis alumnos contando su experiencia: http://verocastropt.blogspot.com.es/2014/06/felicidades.html?m=1
Como habéis podido leer las ventajas son muchas y los beneficios innumerables. Pero como todo tiene pegas. En nuestro caso, el oportunismo. Y es con esto de las modas y las cosas que funcionan, muchos quieren subirse al carro del éxito, así que no dejes que cualquiera te ponga las manos encima. Busca un buen profesional y adelante!!!!
Como referencia os dejo la web www.hipopresivos.com donde podréis informaros de muchos aspectos técnicos y no tan técnicos, estudios, vídeos y toda una lista de profesionales certificados en la técnica. También y sin compromiso podéis hacerme llegar todas vuestras dudas directamente a mi, a través de este blog o a mi mail verocastro.wellnesscore.es
Espero haberos aclarado un poco las cosas respecto a esta maravillosa técnica.
Un placer compartir este espacio con vosotras. Sed felices y disfrutar, sobre todo DISFRUTAR de cada parte de este intenso camino que es la maternidad pero siendo mujeres no sólo madres y cuidando de nosotras siempre.
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Maternidad, Postparto
Muchas veces los peques se enferman, o les duele algo, y daríamos lo que fuera por poder aliviarles un poco ¿verdad? Necesiten o no tomar medicamentos sentimos que ojalá pudiéramos hacer algo más, algo con lo que confortarles, nos gustaría tener un beso mágico con el que curar todos sus males (muchas veces sí funciona ese beso).
Mi peque lleva desde ayer con dolor de barriga. Nada más. Ni diarrea, ni vómitos. Ganas de comer y jugar normales. Pero de vez en cuando, unas cuantas veces a lo largo del día: “Mami, me duele la barriga”.
No sé si será un problema gastrointestinal leve, si estará más nervioso por algo o si necesita mimos; pero no dudo ni por un instante de que realmente siente que le duele su barriga, sea cual sea la causa.
Y además sé cómo reconfortarle, sé algo que siempre funciona, que incluso él ahora que ya es un poco mayor me pide: el masaje.

¿Por qué el contacto y el masaje calman el dolor?

· El sólo hecho de tocar una parte que nos duele ya nos calma. Fíjate qué es lo primero que haces cuando te das un golpe o te duele la cabeza por ejemplo, llevarte la mano ahí ¿no es cierto? El contacto calma el dolor.
· El calor, también alivia. Al tocar o masajear una zona hacemos que aumente el riego sanguíneo de esa parte del cuerpo, lo que hace, entre otras cosas, que se eleve la temperatura corporal en esa zona. Y el calor tiene efecto analgésico.
· La reflexología es una técnica mediante la cual estimulamos zonas reflejas situadas en los pies o manos que están relacionadas con nuestros órganos internos y reequilibran el organismo.
· En el caso de las molestias gástricas podemos ayudar al tránsito intestinal masajeando en el sentido de las agujas del reloj (que es en el sentido en que los intestinos digieren los alimentos).
· La atención de mamá, el sentirse cuidado, acompañado y comprendido, creo que ese es el mayor beneficio del masaje.

¿Tengo que seguir alguna técnica concreta?

Pues no tienes por qué, pero puedes hacerlo para aumentar la eficacia. Aunque sea como sea, me remito al último punto anterior, tu masaje va a funcionar.
Puedes también incluir la aromaterapia para ayudar a calmar el dolor: un aceite o crema con aroma a lavanda, manzanilla o mandarina ayudan a conciliar el sueño, a relajarse y calman el dolor.

Masaje para aliviar molestias gástricas

· Técnica “I love you”. Lo practico con mis niños desde recién nacidos, y lo muestro a otras madres que necesitan aliviar los gases o cólicos de sus bebés. Es efectivo, y más si realmente mientras masajeas vas repitiéndote mentalmente el matra “I love you” según lo vas escribiendo con tus manos sobre su barriguita.
1.Dibujamos una “I” con nuestra mano en la parte derecha del abdomen del peque, siempre de arriba abajo, repetimos unas cuantas veces (depende del niño, si está tranquilo podemos hacer 10 repeticiones, si se mueve o parece incómodo lo dejamos en 5 o menos).
2.Después hacemos una “L” dibujando una línea horizontal en la parte de arriba del estómago de izquierda a derecha, y la misma “I” vertical en el lado derecho.
3.Por último una “U” invertida que comienza subiendo por el lado izquierdo del abdomen, trazas la horizontal, y bajas por el lado derecho.
· Técnica “Sol y Luna”. Con tu mano derecha dibujas un “sol” (círculo) siempre en el sentido de las agujas del reloj. Cuando nuestra mano derecha llegue a las 3 en punto ponemos nuestra mano izquierda en las 9 y dibujamos una media luna (semicírculo que iría desde las 9 hasta las 3 en sentido horario). Así masajeamos su barriga con las dos manos a la vez, haciendo el sol con la mano derecha y la luna con la mano izquierda.
· Reflexología podal. Masajea con las yemas de tus dedos, en el sentido de las flechas.
Pues con estos trucos de mamá vamos pasando los dolores de barriga, ¿tienes más trucos mágicos para calmar a tu peque?  
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Postparto
¿Qué sabes de tu ciclo menstrual? ¿Te gustaría saber cómo cambias según la fase del ciclo en que estés? ¿Y si además te digo que tu ciclo femenino lejos de ser un estorbo puede ayudarte a desarrollar tus habilidades?

Seré directa porque sé que no te sobra tiempo. En este video te presento a dos mujeres maravillosas, creadoras de Ama tu Ciclo, un grupo online súper interesante para todas aquellas que queremos conocernos más. 

Han reservado parte de su tiempo para contarnos a nosotras personalmente, comunidad Entre Barrigas, en qué consiste Ama tu Ciclo y cómo podemos ser parte del grupo. 

Te gustará, y lo más importante, te será muy útil.




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Postparto
Sois muchas las que me preguntáis por métodos de anticoncepción naturales.

Los anticonceptivos disponibles en el mercado no nos convencen a muchísimas mujeres por muchísimas razones, ni el preservativo ni la anticoncepción hormonal, ni el DIU ni el diafragma, logran satisfacernos.

Quizá sea hora de volver a lo natural.



Aquí os resumo brevemente los métodos de anticoncepción natural más utilizados:

Método Ogino-Knaus, método de ritmo o método de calendario:

Consiste en contar los días del ciclo menstrual de la mujer para evitar que se produzca un embarazo. Primero se establece la periodicidad de la menstruación, esto es, el tiempo que existe entre una menstruación y otra. Tiene mayor efectividad cuando se tienen periodos regulares.


           imagen vía fertilidadyconcepcion.com

Tal cual se ve en el diagrama, habría que evitar tener relaciones sexuales en los días fértiles (amarillo). Tiene un nivel de fallo anual del 25%, pero si se utiliza de manera adecuada se puede reducir hasta al 9% . Posee una efectividad del 64%.

Solo puede ser utilizado por mujeres con menstruaciones regulares (ciclos de 28 a 30 días) sin que haya habido retrasos superiores a los 3 días en medio año; en otros casos no es fiable. Así que antes de empezar a utilizarlo debes controlar y anotar tus períodos durante 6 meses.

Temperatura basal

La fertilidad viene determinada por cambios en la «temperatura basal corporal» (temperatura del cuerpo en reposo y al despertar). El método consiste en recoger en tablas la temperatura corporal a lo largo del ciclo menstrual. De este modo, se advierte el pico de temperatura producido por la ovulación, pues desciende ligeramente la temperatura y aumenta uno o dos días después. Para evitar un embarazo, la pareja debe evitar tener relaciones desde la menstruación hasta tres días después del aumento de la temperatura.

La temperatura se ha de tomar todos los días, durante 5 minutos. Durante la ovulación se producirá un aumento de casi un grado.

Si se utiliza de manera perfecta, su nivel de fallo anual es del 0,3%. En cambio con uso típico (normal) el nivel de fallo es del 3,1% (1 de cada 32 mujeres quedará embarazada).


                    imagen vía clinicasdefertilidadenlima.pe


Método Billings o del moco cervical


Es la observación de los cambios del moco cervical. El flujo de la mujer no siempre es igual, sino que cambia en cantidad y consistencia en el transcurso del ciclo, volviéndose más abundante, líquido, transparente e hialino (filamentoso) en los días próximos a la ovulación, por lo que si quieres evitar el embarazo debes de evitar tener relaciones cuando estas características se presenten.

Si se utiliza de manera perfecta, su nivel de fallo anual es del 0,9%. En cambio con el uso típico (normal), su nivel de fallo anual varía del 1 al 25%.

     imagen vía clinicasdefertilidadenlima.pe


Método Sintotérmico

Consiste en el uso combinado de los tres métodos anteriores.

Su efectividad es del 97% si los todos los datos se interpretan correctamente.

     imagen vía clinicasdefertilidadenlima.pe



MELA: método de lactancia

Su efectividad es del 95% si se mantiene la lactancia materna constante y exclusiva y no hay manifestaciones de menstruación.

Sin embargo, después del sexto mes de vida del bebe o cuándo éste mama menos de 6 veces al día, el método no es seguro ya que puede regresar la ovulación al cuerpo femenino.

Tiene una eficacia del 98-99% durante los primeros 6 meses después del parto en mujeres que amamantan de manera exclusiva.

Son una forma estupenda para conocer tu cuerpo además. ¿Los has probado?




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Embarazo, Parto, Postparto
¿Qué significa la palabra consciente? No es más que saber, o sentir, lo que está sucediendo en nuestro cuerpo y en nuestra mente en este viaje de la maternidad. Aceptar q la maternidad nos transforma, y poner nuestras expectativas y creencias sobre la mesa, para discernir cuáles de ellas son realistas y válidas para nosotras. El embarazo, el parto y la maternidad en sí misma transforma nuestro cuerpo, nuestra forma de pensar, de relacionarnos… trastoca toda nuestra vida, y hacernos conscientes de que ya no seremos las mismas puede ayudar, y mucho, a vivir con calma toda estos procesos. Cualquier momento es bueno para revisar creencias y desterrar mitos, pero para mi el momento ideal es el segundo trimestre, ya pasan los miedos en torno a la viabilidad del embarazo, ya nos encontramos mejor y estamos menos cansadas que en los primeros meses. El tercer trimestre podemos reservarlo para pensar en el parto. Ahora, en el segundo trimestre, aprovechad para la conexión, con vuestro cuerpo y con el bebé. Y también con vuestra pareja, porque esa es otra de las cosas que cambian, y mucho, con la maternidad, la relación de pareja. Volviendo a las expectativas: durante el embarazo nos venden cremas para que no nos salgan estrías, fajas postparto para estar estupendas, multivitamínicos para seguir con nuestra vida habitual. Hay cremas reductoras especiales para el postparto, y en las revistas nos dan consejos para recuperar nuestra vida sexual después del parto (q no te engañen, si tu vida sexual no es la misma tras tener un bebé NO tienes un problema, más me preocuparía si acabo de ser madre y todo sigue igual). Nos imponen unos estándares que ninguna mujer somos capaces de cubrir, así que por favor, has de saber que: crecerán tus pechos, tus caderas y tu barriga, puede que te salgan estrías por estas zonas, la melanina se incrementa durante el embarazo, así que quizá te salgan manchas en la cara o en el escote que no desaparecerán con la crema milagrosa que te venden. Engordarás unos cuantos kilos y probablemente tardes en bajarlos más de lo que tardaste en cogerlos. Y ahora, por favor, haz un STOP en tu mente, olvida los cánones de belleza absurdos y piensa en tu madre, ¿la necesitabas perfecta? ¿siempre arreglada y sin kilos de más? ¿O simplemente la necesitabas? Seguro que te parecía la mujer más guapa del mundo, y no importaba que se le hubiera caído el pelo a puñados en el postparto, te encantaba peinarla o acariciarle el pelo. Ahora tienes algo más importante que ser mujer-revista, tienes el papel más importante de tu vida: ser madre. Olvida a las modelos y siéntete guapa como estás. No digo que no saques un huequito para cuidarte, por supuesto hazlo, cómprate ropa con la que te sientas bien y cremas para mimarte si eso te gusta, pero hazlo por ti, por vosotros, no porque la sociedad lo imponga. Segundo punto a revisar: vida de pareja, vida social,… es decir, lo que era tu vida antes. Ya no será así. No podrás tener citas ni momentos románticos, no serás la mejor en tu trabajo ni llegarás a tiempo a todas las reuniones, faltarás a las cenas con tu grupo de amigas y por supuesto pasará mucho tiempo hasta que vuelvas a bailar en la disco. Ser madre te cambia la vida, y no es una frase hecha. Quizá todavía pienses que tu vida no va a cambiar, quizá cuentes con mucho apoyo familiar con quien piensas dejar al bebé los momentos en que “necesites” ser la de antes, pero no funciona así. Ser madre no es una parcela de tu vida que puedas dejar en pausa y continuarla cuando vuelvas. Tu hijo te necesitará a ti y sólo a ti, serás insustituible para él, y te darás cuenta de que tú también le necesitas. Porque te sentirás vacía si no estás con él. Porque tú también llorarás cuando le dejes con los abuelos o en la guardería. Porque en el trabajo estarás pensando en si estará o no comiendo bien sin ti. Porque las noches ya no serán para dormir plácidamente. Porque si miras bien adentro de ti, sentirás lo que sentimos muchas madres: mi lugar es estar con mis hijos, esa es mi vida ahora, el resto puede esperar. Y tu vida social se convertirá en tu relación con tu bebé, con tu niño: vivirás la relación más intensa que has tenido jamás. El amor incondicional que sentiréis el uno por el otro te hará llorar, te hará reír, te hará suplicarle a un bebé de meses, te removerá tanto por dentro que te quedarás sin respiración si sientes que sufre… Así que por nada del mundo dejarás que sufra si sigues tu instinto: no podrás dejarle llorar, por mucho que te digan que eso es lo mejor para él, que sino le mal acostumbras. Algo dentro de ti te dirá que no es posible que sea bueno para nadie sufrir, ¿verdad? Tu no podrás ser supernanny con tu hijo, porque no es una cuestión de causa-efecto, la relación de un niño con su madre implica mucho, remueve mucho en ambos, y demostrando respeto y amor le estamos enseñando mucho más que castigándole para que “aprenda” la lección que sea. Así que hazte consciente de tu maternidad: te animo a que revises tus creencias, a que planees cómo quieres entrar en el mundo de las madres, porque no hay marcha atrás. Serás la guía para tu hijo desde el momento en que nace, incluso ya desde el útero él siente lo que tu sientes. Tú decides qué es importante en tu vida, y en la vida de tu hijo. Revisa bien adentro de ti. Suerte.
 
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Postparto


Sea cual sea la razón por la que queremos destetar a nuestro hijo, lo ideal es que sea lo menos traumático para ambos, madre y niño.

Un destete brusco, de la noche a la mañana, suele ser más dramático para todos: niño que llora desesperado porque no entiende por qué de pronto le niegan lo que más quiere, madre con pechos ingurgitados y dolorosos… En fin, todo un drama. Sé que para cada familia la solución idónea es diferente, pero si estás pensando en destetar, parece que lo más lógico es ir poco a poco.

Uno de los primeros pasos que debemos dar es concienciarnos nosotras, como madres, de que va a ser un proceso lento, que probablemente dure varias semanas. Tener claro que es decisión nuestra, y no lo hacemos por el niño, sino por nosotras: hemos tomado la decisión de que ya no queremos/podemos darle más el pecho; pero el peque lo sigue queriendo y necesitando, así que armemonos de paciencia y de valor: lo haremos de la forma más fácil posible para todos, pero probablemente no será “tan” fácil.

Lo primero que se suele aconsejar es: “No ofrecer, no negar”. Es decir, no ofrecerle el pecho (nunca, ni para que se duerma, ni para que se le pase la rabieta), pero de momento tampoco negárselo, si lo pide se lo damos como hasta ahora. Podemos probar unos días, a ver cuántas tomas realmente solicita el niño.

Una vez instaurado este paso, llega el momento en que tenemos que empezar a limitarlo, lo primero hablar con él, tenga la edad que tenga hay que contarle nuestros planes (adaptando nuestro lenguaje, no es lo mismo con 1 año que con 3). Explicarle que mamá ya no quiere/puede darle más el pecho porque …… (aquí nos sinceramos, aunque nos duela en el alma, y aunque nos cueste mucho trabajo verbalizar la razón real por la que ya no le vamos a dar más teta. Pero hay que buscar esa razón y decírsela, nos servirá también a nosotras tenerla clara para los momentos difíciles del destete).

Mientras buscamos esa razón y se la explicamos al peque mil veces, debemos tener un plan que seguir: podemos empezar por limitar la teta en situaciones concretas. Sería más o menos así:

1º no tomar teta en la calle, la teta sólo cuando estemos en casa.

2º  Cuando lo 1º ya esté superado (al principio el nene la seguirá reclamando en cualquier lado, montará rabietas y exigirá lo que hasta entonces le dábamos ), nos fijamos en qué tomas hace siempre y le explicamos que sólo tomará teta en esas ocasiones, ejemplo: la teta es sólo para dormir (también la siesta puede ser), durante la noche, y al despertar.

3º paso: ir quitando una toma más, podría ser la de la siesta, o la de despertar, la que más sencillo nos parezca. Siempre acordándonos de explicárselo al peque, una y mil veces.

 4º La toma para dormirse suele ser la más complicada de quitar, así que habrá que sustituirla por cuentos, canciones, brazos, mucho amor y paciencia. Si este paso lo podemos dar en un momento en que no tengamos que madrugar ninguno, o si podemos intentar que papá u otra persona lo duerma durante los primeros días, puede ser más sencillo.

 5º Durante todo el proceso de destete podemos también ir limitándole el tiempo en el pecho. pues sería decirle, cuando te pida: puedes tomar teta hasta que acabe la canción (o hasta que cuente 10 o 20).

Y colorín colorado… la teta se ha acabado… Acuérdate de hacerte alguna foto, de mirar cómo mama tu pequeñín, de acariciarle, de miraros a los ojos cuando esté tomando, de disfrutar de estas últimas tomas, pues es un período precioso que no volverá, y nos dejará bonitos recuerdos que pronto cambiaremos por más abrazos, besos y palabras tiernas. Dar el pecho es dar amor, así que recuerda que cuando le quitamos el pecho a nuestro niño, tenemos que triplicar nuestras formas de darle amor a lo largo del día.

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