Embarazo
Sí, estás feliz porque estás (por fin!) embarazada y ¡zas! te encuentras con que de la noche a la mañana te sientes con unas ganas tremendas de vomitar. Te levantas y te da un vuelco el estómago, comes algo y te cae fatal, bebes agua y peor…. ¡SOS! Qué hago? Primero: que no cunda el pánico. Como ya sabrás es súper habitual (lo cual no quita que sea un rollo), y desaparecerán (en la mayoría de los casos, vamos a confiar) pasado el primer trimestre. Entonces: me tengo que aguantar? es normal y ya está? tengo que estar estos meses tirada del sofá a la cama y sin ganas de hacer nada? ¡pues no! podemos hacer mucho para paliar las náuseas y vómitos, empezando por remedios naturales que funcionan, y acabando, si lo natural no funcionó y me encuentro fatal, por ir al ginecólogo a que nos recete algo. Venga, primero lo natural: 1. deja en la mesilla de noche algo sólido (galletas, pan), y cómelo 15 min antes de incorporarte. 2. come despacito y poca cantidad, más vale comer muchas veces al día que darse un atracón. 3. evitamos los alimentos pesados, con muchas grasas, picantes, etc. 4. infusiones de raíz de jengibre (mano de santo), puedes tomarte 3 al día y vas a ver la mejoría. En realidad el jengibre lo puedes encontrar también en forma de caramelos y chicles, puedes añadirlo rallado a algún guiso, puedes echar un trocito en el zumo (un trocito pequeño pues tiene un sabor picante bastante fuerte). 5. descansa: si en el primer trimestre nos encontramos regular, y además estamos súper cansadas es      porque nuestro cuerpo nos está pidiendo un stop: ahora mismo dentro de nosotras miles de células se están formando, ¡estamos creando una personita a partir de un óvulo y un espermatozoide! Sí, es normal que necesitemos descansar así que permítetelo. Ya habrá tiempo de continuar con tu vida normal en los siguientes trimestres (y de desecharla para siempre a partir del parto). 6. Las nauseas también tienen (como casi todo) una parte psicológica, quizá hay una parte de ti que rechaza el embarazo? Que piensa que no es el mejor momento? Que cree que en algo va a afectar a tus otros hijos si los tienes, a tu pareja, a tu trabajo, a tu independencia…? Sacar estos sentimientos y hacerlos conscientes ayuda mucho. Ya sé que leer esto de primeras te echa para atrás, y que a fin de cuentas en casi todos los embarazos hay mil dudas y sentimientos de preocupación por una cosa u otra pero en general estás contenta con el embarazo. Sólo quiero decirte que a veces permitirte sentir ese miedo, permitirte expresar eso que te pone triste, simplemente validar esos sentimientos, a veces, resuelve las nauseas. Quizá te sirva hablarlo con tu pareja, otras veces es intentar cambiar algo en esa situación, enfrentar el sentimiento de “tengo miedo a no poder con todo sola” planificando quién va a ayudarte en el postparto; enfrentar la frustración de que no tendrás tiempo para ti o para tu trabajo planificando que a partir de los dos meses del bebé tendrás 1 hora cada dos días para ti en la que otra persona se quedará con los peques… (es un ejemplo, evidentemente el tiempo y el momento lo pones tú, pero no te olvides). Lo primero es sacarlo. Escribirlo puede ayudar: qué sentimientos de rechazo me generan este embarazo? Sin culpa, ya sé que es un embarazo deseado y que lo quieres más que a nada, pero hay sentimientos de rechazo igualmente, es normal. No es que rechaces el embarazo en sí, sino quizá todo lo que implica en cambios, las circunstancias de alrededor. Una vez que los tengas localizados, a veces simplemente por tenerlos claros en tu cabeza, ya se resuelven por sí mismos. Algunos no, algunos tendrás que trabajarlos un poco más, poner medidas, contárselo a tu pareja… Y, si todo esto no funciona, tienes muchísimo malestar, o vomitas muy a menudo, hay fármacos que el médico te puede recetar y que te harán sentir mejor. No te agobies y ¡enhorabuena por el embarazo! Tranquila, aunque no lo parezca, disfrutarás de él.
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Embarazo
Noelia, una de las embarazadas a las que acompaño y de la que muy pronto recibiré su llamada con las primeras contracciones porque está a puntito de parir, me escribió hace unos días:
 “Tenemos una perrita preciosa, Mathilda, y me considera su “ama”. Si tienes algún consejo en relación al bebé, tanto de  higiene como de hábitos, genial!!”
Me acordé de mi amiga Yesi y de su pasión por los animales y como ya ha escrito otro artículo en el blog con mucho éxito (es éste: Gatos y embarazo. Toxoplasmosis) le pedí que nos contara cómo preparar a los perritos para la llegada de un nuevo bebé.       Artículo de Yesika Hipólito, Asistente de Veterinaria en la Clínica Las Nieves de Mostoles, madre de un peque de 2 años y medio y otra peque en camino.    

“Uno de los miedos más frecuentes en embarazadas propietarias de perros es cómo se adaptará el perro a la nueva situación en casa. Si se llevará bien con el bebé, si le hará daño, si sentirá celos…

     En mi clínica tenemos la suerte de contar con Liliana Carrizo, etóloga en comportamiento canino y felino y ofrece consultas, que entre otras cuestiones, resuelve estos miedos y da las pautas adecuadas a cada caso para que todo fluya con normalidad.

     Otro profesional que os puede ayudar es un adiestrador para enseñar a vuestro perro las órdenes básicas. (sentarse, tumbarse, quieto…)

     En general podemos decir que lo principal es ponerse “manos a la obra” mientras se está embarazada repasando qué cambios habrá (horarios de paseos, barreras en casa, nuevo sitio de comer o dormir) y hacer una transición gradual.

     Es aconsejable acostumbrarle de uno en uno a los muebles y accesorios del bebé. Tras unos días, habituadle al movimiento del carrito e inclusive practicar con un muñeco lo más real posible los movimientos que realizaremos con el bebé, mecerle, cantarle, darle de mamar…

     También podéis habituarle a los sonidos, usando grabaciones de bebés llorando a volumen bajo e ir subiendo poco a poco en varios días e intentando asociarlo a un estímulo positivo como puede ser recibir una chuche.

     Pararos a pensar también en cómo habláis a vuestro perro. Si es como a un niño cambiarlo gradualmente por otro tono distinto al que usaréis con el bebé y evitaréis confundirle.

     Tenéis posibilidad de ver cómo actúa vuestro perro con otros bebés? Siempre atado y controlado para observar su actitud. Si la reacción no fuera de vuestro agrado o tiene un historial de ser gruñón, mordedor, cazador… ponte en contacto con un etólogo y te ayudará a afrontar ese cambio.

     La llegada del bebé a casa, después del parto, debe ser tranquila y respetuosa. Lo ideal sería que este momento sólo lo viviesen los que forman la familia (padre, madre, hermano si hubiese y el bebé). Teniendo estos deberes previos hechos estaréis más tranquilos cuando presentéis a estos dos miembros de la familia. Dejad que se conozcan sin retirar porque le olisquee o le lama, luego podéis lavar la zona pero ese momento en el que el perro le hace parte de su manada hay que dejar que lo vivan. También es importante evitar regañar a vuestro perro en presencia del bebé para que éste no se confunda con un estímulo negativo, sobre todo al principio.

     En mi caso particular tengo gatos pero veo muy importante que los niños sepan relacionarse con perros y tenemos apadrinado un perrito en la asociación PROA, que nos dejan ir a pasear los fines de semana. En el mismo refugio te pueden indicar cuál sería una buena opción para pasear con niños (que no tema a los niños, que no tire de la correa, etc) Perros por la calle siempre se va a encontrar y nuestra reacción ante ellos será la que aprenda nuestro hijo. La importancia de que entiendan que no todos los perros desean ser acariciados y siempre preguntar a sus propietarios si pueden acercarse a interactuar con ellos.

     Os animo a todas las embarazadas a ver crecer a vuestros hijos con un animal al que cuidar, del que podamos hacer partícipes en sus cuidados a los peques, evitando miedos y educando en valores. Disfrutaréis de sus momentos juntos y será una vida que siempre llevarán en su corazón como alguien muy especial.”

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Embarazo
woman-1209322_1920   Artículo escrito por Virginia Ceballos, es naturópata y divide su tiempo entre sus hijas, su consulta y su blog www.trucosnaturales.com     Aunque durante el embarazo nuestras defensas están a punto, hay veces que podemos coger algún resfriado o gripe. En esta época no se recomienda tomar casi ningún fármaco, ya que muchos pueden pasar a través de la placenta y perjudicar a nuestro pequeño.     Como siempre, lo mejor es prevenir. Estos son algunos consejos básicos:
  • Cuídate mucho e intenta no exponerte en lugares donde haya personas enfermas. Y si lo haces, estate atenta a las medidas de higiene.
  • Protégete del frío y toma alimentos calientes o templados, nunca fríos.
  • No te olvides de comer sano, sobre todo de comer frutas y verduras ricas en vitamina C como el escaramujo, el kiwi, la naranja y las frutas del bosque, como los arándanos o las fresas, entre otras.
  • Dentro de las plantas medicinales podemos usar varias plantas de forma puntual y en poca cantidad como el tomillo, pero en nuestro caso lo mejor es usar la cebolla.
  • La cebolla es un estupendo antibiótico natural que nos vendrá de perlas para ayudarnos tanto a prevenir como a curarnos, además, con ella se hace un estupendo jarabe para aliviar la tos que puede tomar toda la familia.
  • También podemos usar raíz de jengibre, la malva y el malvavisco, para mejorar el dolor de garganta y frenar la tos.
Os recomiendo que toméis miel, propóleo, polen y jalea real durante este periodo. Ayudarán a que estéis más fuertes y a apoyar vuestras defensas contra cualquier patógeno. Por favor, intenta que sean productos ecológicos o, al menos, conoce al productor, así sabrás que estás consumiendo un alimento medicina de verdad, bueno para ti y para tu bebé. Os dejo una receta estupenda, que os vendrá genial para las típicas patologías invernales 🙂 Jarabe de cebolla para cuidarnos en el invierno Este jarabe nos será útil, tanto en prevención como en tratamiento de catarros, gripes y enfermedades típicas del invierno. La cebolla es un antibiótico natural, por eso, nos viene de perlas. Además, ayuda a fluidificar y expulsar el exceso de moco y alivia el dolor de garganta. Ingredientes:
  • 3 cebollas.
  • 250 gr. de azúcar moreno o miel ecológica.
  • 1/2 litro de agua.
Si eres diabética o tienes que controlar tu glucemia, no puedes tomar ni miel ni azúcar, así que prueba con el sirope de ágave para hacer la receta. Elaboración:
  1. Troceamos las cebolla finamente y en pequeños pedazos,
  2. Lo echamos en una olla con el agua y el azúcar moreno necesarios.
  3. Lo dejamos hervir durante 20 minutos a fuego lento.
  4. Recordad, removed todo con una cuchara de madera, de vez en cuando, para mezclarlo bien.
  5. Pasados los 20 minutos, lo dejamos reposar durante otros 10 minutos más.
  6. Después, exprimimos bien la cebolla y lo filtramos. Otra opción es triturarlo todo y después filtrarlo con una gasa o bolsa de bebidas vegetales.
  7. Por último, el jarabe lo envasamos en botes de cristal previamente esterilizados. Mejor si tienen cierre hermético.
Para que se conserve más tiempo, guardarlo en la nevera. ¿Cuándo nos lo podemos tomar? Toma una cucharada en cuanto notes las primeras molestias del catarro o de dolor de garganta. Puedes tomar varias cucharadas al día, según lo necesites.  
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Embarazo, Parto

Tener miedo durante el parto hace que tu cuerpo segregue altos niveles de adrenalina, la cual no permite que la oxitocina actúe (necesaria para tener contracciones) y además puede reducir el aporte sanguíneo a la placenta. Esto es especialmente necesario en el comienzo del parto, donde cualquier cosa que te haga sentir incómoda o insegura puede hacer que el parto se detenga.

Sin embargo una vez que el momento del nacimiento está cerca, SÍ es habitual entrar en una fase de pérdida de control y miedo (es la fase de transición), y significa que el parto terminará pronto.

Así, es importante poder relajarse, saber encontrar la manera de sentirse cómoda a nivel físico y a nivel mental, y practicarlo durante el embarazo. Pero también es muy importante saber que sí habrá momentos en el parto de pérdida de control, de sentir miedo y dolor, y eso está bien. Es parte del proceso.

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Durante el embarazo puedes ayudar a tu cuerpo y a tu mente a relajarse:

– Explora tus miedos: ¿A qué tienes miedo? ¿Qué puedes hacer para enfrentar esos miedos? (Informarte, hablar, conocer alternativas…)

Experimenta distintas técnicas de relajación durante el embarazo: masaje, música, meditación, visualizaciones, mantras… Recuerda que te serán útiles durante las primeras fases del parto y que luego está bien perder el control.

Planifica tu parto para encontrarte en un ambiente seguro y rodeada sólo de personas en las que confíes.

 

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Algunas técnicas de relajación que pueden ser útiles:

– Masaje: practicar con tu compañer@ de parto qué partes de tu cuerpo te relaja que te toquen y dónde y cómo realmente NO te gusta que lo hagan puede ser de gran ayuda. Hay lugares específicos donde presionar durante las contracciones puede aliviarte, y hay masajes que entre contracciones te relajarán.

– Música y movimiento: la música nos hace entrar en un estado en el que es más fácil dejarse llevar y fluir con las contracciones. Prueba con distintas canciones, distintos ritmos… quédate sólo con la música que te haga sentir bien, que te de energía y que eleve tu positividad. Date cuenta que en el parto es instintivo moverse y gritar, te lo pide el cuerpo, por tanto bailar y cantar es una preparación maravillosa para el parto.

– Mantras: son frases que ayudan a tu cuerpo a conseguir lo que te propones. Debes encontrar tus propias palabras, es más o menos algo como “Puedo parir. Puedo dejarme llevar por las contracciones. Mi cuerpo sabe lo que tiene que hacer”. Dichas (o pensadas) de manera repetitiva provocan que tu cuerpo haga exactamente lo que estás diciendo en la frase. Es el poder de la mente.

– Relajaciones guiadas, respiraciones conscientes y meditaciones: cuando tu matrona te guía a través de una relajación, para que vayas relajando poco a poco todo tu cuerpo y después tu mente, estás acostumbrando a tu cuerpo para que en el momento del parto ese estado de relajación te salga como algo inconsciente. Piensa en la meditación como en un ejercicio mental donde te familiarizas con un estado de ánimo positivo, donde te habitúas a sentirte así, donde sentirte bien (calmada, feliz, consciente) forma parte de tu estado de ánimo. Piensa que meditar es crear las condiciones (físicas y mentales) que te permiten alcanzar ese estado de felicidad, de paz, de tranquilidad. Meditar es reconocer una nueva actitud: simplemente ser, no luchar, no intervenir, no manipular la realidad.

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Embarazo, Lactancia, Maternidad, Parto, Postparto
Eres mujer, luego puedes gestar un bebé, puedes parir, puedes amamantar y puedes criar a tu hijo. PUEDES hacerlo, te lo creas o no, todo tu cuerpo está diseñado para eso.   Hay demasiados mensajes negativos entorno a la maternidad, mensajes que nos hacen creer que lo normal son las mujeres que no dilatan, o que son demasiado “estrechas” para parir a su bebé, madres que no tienen leche, o que “malcrían” a sus hijos. Nos dicen que parir duele demasiado, que somos tontas si no nos ponemos la epidural; que amamantar es demasiado “esclavo”, y que con biberones se crían muy bien. Que no lo carguemos tanto, que no durmamos con él, que le dejemos llorar, que nos está tomando el pelo…   Tápate los oídos y ESCÚCHATE. Siéntete. Tu intuición, o tu instinto, saben lo que es mejor para ti y para tu bebé.   ¡Tu cuerpo ha creado un bebé! Tus caderas se ensanchan, tu útero ha crecido asombrosamente, tus pechos han comenzado a producir leche. ¿Cómo no vas a poder parir? Por supuesto que PUEDES PARIR, y tendrás un parto maravilloso y poderoso si sigues tus instintos.   Tu cuerpo y tu alma te hablan  
  • Ninguna mujer de parto está cómoda tumbada sobre su espalda, el dolor te avisa que eso no está bien, que necesitas moverte. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Después de 9 meses juntos no quieres separarte de tu bebé, sientes cómo que te arrancaran una parte de ti, necesitas tenerlo cerca, piel con piel, en contacto permanente día y noche. ¡Sigue tu instinto!
 
  • No soportas oírle llorar, se te parte el alma y sabes que la mejor forma de calmarlo es dándole el pecho. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Dormís mejor estando juntos. Te sientes intranquila si no sientes su respiración. Además así puedes darle el pecho sin casi despertarte. ¡Sigue tu instinto!
  A veces, es duro   El ginecólogo te dice que ya pasas las 40 semanas, que estará mejor fuera, que ya no tiene espacio. Y aunque tú sientes que todo está bien, que necesitáis un poco más de tiempo la presión y el miedo te hacen dudar.   Quieres un parto natural pero al llegar la matrona te dice que te va a doler mucho, que te lo pienses bien que luego será demasiado tarde y no te podrán poner la epidural. Que aún queda lo peor. Que vas a ser igual de buena madre, no hace falta hacerse la valiente. Y a ti te apetece llorar.   Ves a tu bebé por primera vez, es maravilloso. Sólo quieres sentirlo, mirarlo, olerlo. Estás totalmente enamorada y emocionada. No existe nada más. Y llega el pediatra, que tiene que llevárselo para valorarlo. No quieres. No quieres separarte de él. Y esta vez lo dices bien claro, pero te miran varios ojos acusadores, y viene la culpa, y otra vez tienes ganas de llorar.   Por fin en casa, por fin en intimidad, necesitas perderte con él días enteros en la cama, sólo amamantando y durmiendo, durmiendo y amamantando. “No está bien que no salgan, a ver si se va a deprimir”. “Ese niño necesita que le de el sol”. “Mejor me lo quedo yo unas horas, que tú necesitas despejarte y descansar”. “Ponlo en la cuna, le vas a aplastar”. “Cada vez que llora le das teta, eres su chupete”.   Todas esas situaciones son demasiado habituales. Rodéate de gente que piensa como tú: mujeres que han parido de manera natural, madres que dan el pecho, matronas que saben acompañar sin intervenir, pediatras respetuosos, doulas, grupos de lactancia… Busca tu tribu, créala, y ¡sigue tu instinto!  
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Embarazo, Postparto

Mi amiga y profe de Yoga, Carolyn Young, está comenzando a enseñarme las bases del yoga para el embarazo y el postparto. Estoy ilusionada de poder incorporar este conocimiento, y de poder compartirlo con vosotras.

¿Y por qué Yoga?

Está muy bien estar activa, durante el embarazo queremos mover nuestro cuerpo deseando que eso nos ayude en el parto; y en el postparto por supuesto necesitamos perder esos kilos de más, tonificar los músculos que se quedaron flácidos despeñes de embarazo y parto… Pero, ¿por qué yoga? Podría ser zumba, que está muy de moda y es muy divertido. El plus que para mi tiene el yoga, que hace que me interese más por él que por otra disciplina deportiva, es que el yoga tiene una intención que va más allá del plano físico. El yoga nació como una filosofía de vida, donde sí es verdad que cuidamos nuestro cuerpo a través del movimiento, pero también cuidamos nuestra mente, nuestro plano espiritual. El Yoga es relajación, es respiración, también es energía y fortaleza. El yoga es concentración, es sentir mi propio cuerpo, y aún más allá, sentir mis emociones y las energías que recorren mi cuerpo y mi mente.

¿Qué aporta el yoga a mi embarazo?

Control de la respiración: durante toda la práctica de yoga es de suma importancia concentrarse en la respiración, aprendemos y practicamos la respiración profunda, abdominal, que relaja y oxigena todo nuestro cuerpo. Esto sirve tanto para controlar la ansiedad que el embarazo en sí mismo nos produce (por ser un momento clave en nuestra vida) como para aliviar pequeños dolores musculares.

Meditación: dedicar unos minutos a relajarnos, a centrarnos sólo en nosotras mismas, en nuestro cuerpo. Siempre defiendo que es necesario comenzar a llevar una vida slow durante el embarazo, porque necesitaremos de ello en el postparto y la maternidad para poder adaptarnos, seguir el ritmo de nuestro bebé, para poder disfrutar nuestra nueva vida sin estar en lucha por los ritmos ajetreados de la sociedad. Veo reflejada esta práctica en el yoga, en el que el momento presente es el importante, es en el que me tengo que centrar. Donde no importa el resultado final sino los beneficios que nos proporciona cada movimiento, cada respiración.

Fortaleza muscular: a medida que avanza el embarazo comenzamos a sentir dolor o tensión en la zona lumbar. Muchos de los esfuerzos que antes soportábamos con nuestros músculos abdominales, ahora lo hacemos con la espalda. El yoga fortalece la zona lumbar, además también de fortalecer los cuádriceps para que podamos usar estos músculos y conservar nuestro abdomen relajado.

¿Qué pasa en el postparto?

Disfruta un puerperio sagrado, esos 40 días aproximados de conexión íntima con tu bebé y con tu nueva yo. Y después, puedes usar el yoga como medio de re-conectar con tu cuerpo, con su nueva forma, con tus nuevos dolores o tensiones. Usa el yoga como una forma de ejercitar el cuerpo y de desconectar la mente, practica yoga junto a tu bebé, no tienes que separarte de él. El yoga te ayudará a escuchar tu cuerpo. Fortalecer el suelo pélvico es el primer paso a nivel físico tras el parto. Los movimientos lentos y controlados del yoga te permitirán centrarte en tu suelo pélvico, aprenderás a contraerlo y relajarlo con la respiración, y una vez recuperado podrás continuar fortaleciendo abdominales y otros grupos musculares.

Práctica 1

Comenzar relajándonos y concentradas es un buen comienzo para todo: ya sea para comenzar la práctica de yoga, como para comenzar el día. Así que siéntate en el suelo, con las piernas cruzadas. Siéntate sobre un cojín o una manta o toalla doblada de forma que tus caderas queden más altas que las rodillas (así lograrás relajar la pelvis, basculándola hacia delante). Es importante que la espalda esté bien recta, sentándonos sobre los isquiones (los huesitos del culo) de forma que la parte baja de la espalda no quede arqueada. Coloca tus manos sobre las piernas relajadas, o júntalas en tu barriga a la altura del ombligo. Lo más importante es que sea una postura natural, cómoda. Relaja también tu boca, puedes hacer que la lengua toque el paladar y que los dientes se separen un poco. Cierra o entrecierra los ojos, y concéntrate en tu respiración. Haz que con cada inhalación se llene tu abdomen y en cada expiración se vacíe. En yoga, la inhalación significa energía, fortaleza, y la exhalación relajación. Mantén esta postura durante 5-10 minutos, tratando de concentrarte sólo en tu respiración, en cómo el aire entra y sale de tu cuerpo. Si te llega algún recuerdo, preocupación o idea, simplemente déjala pasar, como si observaras un gran pez que pasa por delante de ti y se va. Puedes sentir tu cuerpo, tratar de identificar esas zonas donde hay más tensión o donde hay algún dolor. Simplemente siéntelas, sin actuar sobre ellas. Sigue respirando, suavemente. Puedes concentrarte en tu bebé si estás embarazada, o en tu útero si ya has dado a luz, enviándole todas esas energías y relajación que estás consiguiendo con esta práctica. Si te cuesta mantenerte centrada en ti, en tu respiración, puedes imaginar que cada pensamiento es como una ola en el mar, que llega, alcanza su máxima altura y se va desintegrando e incorporando de nuevo al mar, que es tu cerebro. Y vuelve a concentrarte de nuevo en tu interior, en tu respiración.

Este es un ejercicio de meditación, y el fin último de la meditación es lograr convertirte en la persona que quieres ser, desde el punto de vista de que seas tú quien decida cómo quieres sentirte, y no sean las circunstancias las que te hagan sentir triste o feliz. La meditación se basa en estar presente, en el aquí y el ahora, sería lo contrario a estar en “piloto automático”, es decir, estar presente, saboreando cada segundo de lo que sea que he decidido hacer o vivir. No hacer mil cosas a la vez, no caminar mientras hablo por el móvil mientras le pongo la chaqueta al niño, sino centrarse: mirar y sentir los lugares por los que paso, el clima que hace, mirar a mi hijo, sentir cómo se siente, poner atención en lo que hago, en lo que digo, en lo que pienso. Y hacer, decir, SENTIR lo que yo decida sin que las “circunstancias” decidan por mi. La práctica de la meditación te hace estar en el presente, y te lleva a un estado de ánimo determinado para acostumbrarte, para habituar a tu mente y a tu cuerpo a funcionar de esa manera y hacerlo parte de ti, que el estar presente sea algo normal en ti, y no lo fuerces, no lo actúes. Para eso hay que practicar, hay que actuar, no basta con desearlo, y esa práctica es la meditación.

Y eso es todo por hoy, espero que meditéis, os relajéis, os concentréis y me cuentes cómo te hace sentir. Aquí te dejo las webs donde puedes leer a mi profe Carolyn Young:

http://www.carolynyoungyoga.com http://www.findingisvara.com

Quiero decir que lo que escribo son mis reflexiones después de escucharla y aprender de ella, unido a mis propias vivencias y conocimientos y por tanto, son mis opiniones y mis experiencias, y ni las mías son las suyas ni las suyas son mías 😉

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Embarazo
Un embarazo parece que siempre es sinónimo de felicidad, pero a veces no nos sentimos así. Puede ser un embarazo deseado y buscado, y sin embargo hay momentos en que estamos deseando que termine ya. Molestias físicas, inseguridades o miedos respecto al parto, agobios con la pareja, estrés en el trabajo… ¿Quieres disfrutar de verdad del embarazo, ganar seguridad para el parto y sentirte bien? Te comparto algunas estrategias que te ayudarán: 1. Reserva un momento del día para ti. Esto es muy importante, ahora tu cuerpo no está pensando en él mismo, está creando una nueva vida, así que es habitual que tanto física como emocionalmente haya momentos en que no te sientas bien. Tener tu momento hace que afrontemos las molestias y agobios del día a día con más fuerza. Te recomiendo que te levantes 10 minutos antes (sólo son 10 minutos, puedes hacerlo), te duches o te laves la cara y te sientes en un lugar tranquilo. Puede ser en una silla o en el suelo sobre un cojín. Programa la alarma del teléfono o pon una canción relajante que dure aproximadamente 5 minutos y dedícate a respirar, a relajarte, a meditar. Con los ojos cerrados concéntrate sólo en tu respiración. Cuando llegue algún pensamiento a tu mente sólo déjalo pasar, sin detenerte en él, sólo observa cómo se va como si estuvieras viendo pasar un gran pez. Puedes pensar en una frase corta o mantra que te ayude a centrarte, como por ejemplo “Soy fuerte, yo puedo” o “Soy feliz porque estoy aquí” o simplemente “OM”. Repítelo mientras respiras, si eso te ayuda a dejar de pensar. Pasados estos 5 minutos estírate como si te estuvieras desperezando y comienza el día con un gran vaso de agua. 2. Infórmate, lee, escucha y comparte. Es fundamental saber qué está pasando o qué va a pasar. Vivir en la incertidumbre o desconocimiento no nos ayuda en nada. La seguridad, la confianza, la fuerza, la obtenemos del conocimiento. Lee artículos o libros sobre embarazo, escucha a otras mujeres que han parido, busca un profesional que te explique todo, encuentra a la persona con la que poder compartir tus dudas y miedos sin sentirte juzgada. 3. Toma acción. El embarazo no es una enfermedad, pero a veces, hace que nos sintamos molestas. Huye de quién te dice que eso es normal, que tienes que aguantarte. Existen 4. Conecta con tu bebé. Todo en la vida es mejor cuando se hace con un propósito. 9 meses de embarazo más un parto es agotador, física y emocionalmente. Aprovéchate del amor que sientes por tu bebé para llenarte de energía. Hay muchas formas de sentir ese vínculo: relajaciones, meditaciones guiadas, musicoterapia… Encuentra la tuya y conecta. 5. Conecta con tu pareja, o con la persona que pasará la mayor parte del tiempo contigo y con tu bebé. Es el momento de hablar claro, ser sinceros con nuestras parejas y expresar cómo nos sentimos, qué sentimos con respecto al parto y cómo esperamos que sea la maternidad/paternidad. Si no lo hacemos ahora, si ahora no tenemos esto hablado y claro, las hormonas del postparto nos jugarán malas pasadas. Es el momento de pedir ayuda, de decirle qué esperamos de él/ella y cómo puede apoyarnos. 6. Ten claras tus metas. Piensa y escribe qué es lo que quieres en las áreas más importantes de tu vida. Convertirse en madre (incluso aunque ya tengas más hijos), es un cambio vital. Piensa cómo va a afectar a tu mundo, a tu vida de pareja, a tu trabajo, a tu hogar, a tus otros hijos. Imagina cómo te gustaría que fuese tu vida a partir de ahora de manera realista y escribe qué actividades concretas puedes hacer para conseguirlo. Si aplicas alguna de estas ideas, estoy segura de que serás más feliz en esta nueva etapa. ¿Te ayudó el artículo? No olvides dejar tu comentario
 
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Embarazo, Parto
¿Quién debe acompañarme en el parto? ¿una matrona?, ¿una doula?, ¿un ginecólogo?, ¿un pediatra? ¿y mi pareja? ¿mejor todos? ¿o ninguno? Basta ya de la guerra entre “profesionales del parto”, las mujeres tenemos derecho a decidir por nosotras mismas, y no podemos permitir que alguien externo (sea un juez o sean las redes sociales) decida quién debe asistirnos en el parto. ¿En serio, mujeres del mundo, os importa si es intrusismo que un ginecólogo imparta clases de preparación al parto? ¿De verdad es importante si una mujer que te da confianza y apoyo y con la que te sientes que más tranquila para enfrentar tu parto tiene un título universitario? ¿A alguna embarazada le importa si la matrona que está dándole ese maravilloso masaje lumbar que le está aliviando los dolores ha hecho un “curso oficial de masaje para embarazadas” o no? No dejemos que nos sigan vendando los ojos, no somos tontas, sabemos quién está capacitado para ayudarnos y quién no. No dejemos que un título nos imponga, ni tampoco que la ausencia de uno nos asuste.  Y ante tanta tontería de periodistas, de matronas, de doulas y de ginecólogos alcemos la voz, mujeres, y callémosles a todos: no me importan las batallas sociales, ni las profesionales, me importan las batallas por la libertad, por mi libertad de decidir quién estará a mi lado en MI parto, y quién no. Y soy yo, como mujer, la única que puedo decidir esto: no un juez. Si estás embarazada o planeas estarlo, y te asaltan las dudas acerca de con quién pasar el momento más importante de tu vida, ¡felicidades! ese es el primer paso para tomar responsabilidad de tu cuerpo: tener dudas y buscar información para poder decidir. Personalmente no me importa en absoluto el título o no título de la persona que me acompañe en el parto, pero sí me importan las siguientes cuestiones: 1. Si quien tienes enfrente duda de la capacidad de las mujeres para parir, continuamente hace referencia a que necesitas ayuda, a que necesitarás ciertos medicamentos, o ciertas técnicas, o que necesitarás que te digan cómo colocarte, o cuándo pujar… Esta persona no está cualificada para acompañar tu parto normal. Las mujeres sabemos y podemos parir, así lo llevamos haciendo desde los principios de la humanidad. Y lo único que necesitamos es alguien que esté presente para detectar si hay algún problema. 2. Si la persona que estás planeando te acompañe no quiere hablar de posibles problemas o riesgos,  insiste en que todo irá bien pero no profundiza más allá, no responde a tus preguntas de posibles patologías en el parto o te responde con palabrería que no comprendes… ¡ciao bambino! Necesitamos a alguien que confíe en la capacidad de parir de la mujer, cierto, pero también que sepa cuándo algo no va bien, que sepa qué hacer y tenga experiencia.  3. Si insiste en que no busques información por internet “porque ahí se puede encontrar de todo”…¿Estamos locos? Internet es una de las mejores herramientas que tenemos a nuestro alcance. No somos tontas, sabemos utilizar la tecnología, podemos discernir páginas serias de las que no lo son, eabemos distinguir estudios científicos de simples opiniones. La información está a nuestro alcance, si alguien te dice que cuanto menos sepas mejor, o pretende que sólo te guíes por sus propias opiniones, no sigas escuchando. 4. “¡No a la epidural!” “¡Para ser una verdadera madre hay que sufrir!” o ¡”Eres masoca si no te pones la epidural!” “¡Esa moda de sufrir porque sí es una tontería!”.  Huye de los extremismos, sean de la clase que sean. Más bien huye de quien pretenda decirte lo que debes hacer en lugar de informarte de las opciones y dejar que tomes la decisión. 5. Experiencia: ¿cuánto tiempo, dónde y cómo ha acompañado partos? ¿estadísticas de partos normales, cesáreas, fórceps? ¿estadísticas de episiotomías? ¿qué problemas se ha encontrado en los partos que ha atendido? ¿cómo los ha resuelto? 6. Y lo más importante: ¿cómo te sientes cuando estás con esa persona? ¿puedes plantearle tus dudas y te quedas satisfecha con sus respuestas? ¿te sientes intimidada y no te atreves a decir claramente lo que quieres? ¿sientes que tú estás tomando decisiones y responsabilidades o las están tomando por ti? Hazle muchas preguntas, todas las que sean importantes para ti. Si sientes que te está “obligando”, que te está metiendo miedo, o que para él sólo hay una forma correcta de hacer las cosas, no es el adecuado para acompañar tu parto. Pero si te informa de las opciones para que tú puedas decidir, si su forma de trabajar va acorde a lo que tu quieres, si te sientes confiada y segura de que sabrá actuar y no actuar cuando sea necesario…. ¡Debería importarte un comino si es matrona, ginecólogo, partera, doula o pediatra! Digo yo, vamos, que esto al fin y al cabo es mi opinión informada, ahora te toca a ti: ¡infórmate y decide!
 
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Embarazo, Parto, Postparto
¿Qué significa la palabra consciente? No es más que saber, o sentir, lo que está sucediendo en nuestro cuerpo y en nuestra mente en este viaje de la maternidad. Aceptar q la maternidad nos transforma, y poner nuestras expectativas y creencias sobre la mesa, para discernir cuáles de ellas son realistas y válidas para nosotras. El embarazo, el parto y la maternidad en sí misma transforma nuestro cuerpo, nuestra forma de pensar, de relacionarnos… trastoca toda nuestra vida, y hacernos conscientes de que ya no seremos las mismas puede ayudar, y mucho, a vivir con calma toda estos procesos. Cualquier momento es bueno para revisar creencias y desterrar mitos, pero para mi el momento ideal es el segundo trimestre, ya pasan los miedos en torno a la viabilidad del embarazo, ya nos encontramos mejor y estamos menos cansadas que en los primeros meses. El tercer trimestre podemos reservarlo para pensar en el parto. Ahora, en el segundo trimestre, aprovechad para la conexión, con vuestro cuerpo y con el bebé. Y también con vuestra pareja, porque esa es otra de las cosas que cambian, y mucho, con la maternidad, la relación de pareja. Volviendo a las expectativas: durante el embarazo nos venden cremas para que no nos salgan estrías, fajas postparto para estar estupendas, multivitamínicos para seguir con nuestra vida habitual. Hay cremas reductoras especiales para el postparto, y en las revistas nos dan consejos para recuperar nuestra vida sexual después del parto (q no te engañen, si tu vida sexual no es la misma tras tener un bebé NO tienes un problema, más me preocuparía si acabo de ser madre y todo sigue igual). Nos imponen unos estándares que ninguna mujer somos capaces de cubrir, así que por favor, has de saber que: crecerán tus pechos, tus caderas y tu barriga, puede que te salgan estrías por estas zonas, la melanina se incrementa durante el embarazo, así que quizá te salgan manchas en la cara o en el escote que no desaparecerán con la crema milagrosa que te venden. Engordarás unos cuantos kilos y probablemente tardes en bajarlos más de lo que tardaste en cogerlos. Y ahora, por favor, haz un STOP en tu mente, olvida los cánones de belleza absurdos y piensa en tu madre, ¿la necesitabas perfecta? ¿siempre arreglada y sin kilos de más? ¿O simplemente la necesitabas? Seguro que te parecía la mujer más guapa del mundo, y no importaba que se le hubiera caído el pelo a puñados en el postparto, te encantaba peinarla o acariciarle el pelo. Ahora tienes algo más importante que ser mujer-revista, tienes el papel más importante de tu vida: ser madre. Olvida a las modelos y siéntete guapa como estás. No digo que no saques un huequito para cuidarte, por supuesto hazlo, cómprate ropa con la que te sientas bien y cremas para mimarte si eso te gusta, pero hazlo por ti, por vosotros, no porque la sociedad lo imponga. Segundo punto a revisar: vida de pareja, vida social,… es decir, lo que era tu vida antes. Ya no será así. No podrás tener citas ni momentos románticos, no serás la mejor en tu trabajo ni llegarás a tiempo a todas las reuniones, faltarás a las cenas con tu grupo de amigas y por supuesto pasará mucho tiempo hasta que vuelvas a bailar en la disco. Ser madre te cambia la vida, y no es una frase hecha. Quizá todavía pienses que tu vida no va a cambiar, quizá cuentes con mucho apoyo familiar con quien piensas dejar al bebé los momentos en que “necesites” ser la de antes, pero no funciona así. Ser madre no es una parcela de tu vida que puedas dejar en pausa y continuarla cuando vuelvas. Tu hijo te necesitará a ti y sólo a ti, serás insustituible para él, y te darás cuenta de que tú también le necesitas. Porque te sentirás vacía si no estás con él. Porque tú también llorarás cuando le dejes con los abuelos o en la guardería. Porque en el trabajo estarás pensando en si estará o no comiendo bien sin ti. Porque las noches ya no serán para dormir plácidamente. Porque si miras bien adentro de ti, sentirás lo que sentimos muchas madres: mi lugar es estar con mis hijos, esa es mi vida ahora, el resto puede esperar. Y tu vida social se convertirá en tu relación con tu bebé, con tu niño: vivirás la relación más intensa que has tenido jamás. El amor incondicional que sentiréis el uno por el otro te hará llorar, te hará reír, te hará suplicarle a un bebé de meses, te removerá tanto por dentro que te quedarás sin respiración si sientes que sufre… Así que por nada del mundo dejarás que sufra si sigues tu instinto: no podrás dejarle llorar, por mucho que te digan que eso es lo mejor para él, que sino le mal acostumbras. Algo dentro de ti te dirá que no es posible que sea bueno para nadie sufrir, ¿verdad? Tu no podrás ser supernanny con tu hijo, porque no es una cuestión de causa-efecto, la relación de un niño con su madre implica mucho, remueve mucho en ambos, y demostrando respeto y amor le estamos enseñando mucho más que castigándole para que “aprenda” la lección que sea. Así que hazte consciente de tu maternidad: te animo a que revises tus creencias, a que planees cómo quieres entrar en el mundo de las madres, porque no hay marcha atrás. Serás la guía para tu hijo desde el momento en que nace, incluso ya desde el útero él siente lo que tu sientes. Tú decides qué es importante en tu vida, y en la vida de tu hijo. Revisa bien adentro de ti. Suerte.
 
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Embarazo, Parto



Si tengo que recomendar un primer libro sobre embarazo y parto, sin duda: El nuevo gran libro del embarazo y del parto, de Sheila Kitzinger.
Es un libro muy completo y ameno, que abarca de forma sencilla casi todas las dudas que podemos tener acerca del embarazo, parto y postparto. Desde los cambios físicos y emocionales que se producen durante el embarazo, la experiencia del nacimiento desde el punto de vista del bebé, alternativas al dolor, parto natural y parto medicalizado, cesárea, los primeros días del recién nacido, unos consejitos básicos sobre lactancia, ejercicios durante el embarazo y para el postparto…
Su autora, Sheila Kitzinger, antropóloga especialista en maternidad, es una gran defensora de que las mujeres tengan la información que necesitan para tomar decisiones sobre su parto.
Es un libro grande, de tapas duras, tipo enciclopedia, con muchas fotografías. El precio ronda los 50 euros.
Si estás embarazada y quieres un libro básico para empezar a informarte, creo que te encantará.
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