Batalla por la libertad


¿Quién debe acompañarme en el parto? ¿una matrona?, ¿una doula?, ¿un ginecólogo?, ¿un pediatra? ¿y mi pareja? ¿mejor todos? ¿o ninguno?

Basta ya de la guerra entre “profesionales del parto”, las mujeres tenemos derecho a decidir por nosotras mismas, y no podemos permitir que alguien externo (sea un juez o sean las redes sociales) decida quién debe asistirnos en el parto.


¿En serio, mujeres del mundo, os importa si es intrusismo que un ginecólogo imparta clases de preparación al parto?

¿De verdad es importante si una mujer que te da confianza y apoyo y con la que te sientes que más tranquila para enfrentar tu parto tiene un título universitario?

¿A alguna embarazada le importa si la matrona que está dándole ese maravilloso masaje lumbar que le está aliviando los dolores ha hecho un “curso oficial de masaje para embarazadas” o no?

No dejemos que nos sigan vendando los ojos, no somos tontas, sabemos quién está capacitado para ayudarnos y quién no. No dejemos que un título nos imponga, ni tampoco que la ausencia de uno nos asuste. 

Y ante tanta tontería de periodistas, de matronas, de doulas y de ginecólogos alcemos la voz, mujeres, y callémosles a todos: no me importan las batallas sociales, ni las profesionales, me importan las batallas por la libertad, por mi libertad de decidir quién estará a mi lado en MI parto, y quién no. Y soy yo, como mujer, la única que puedo decidir esto: no un juez.

Si estás embarazada o planeas estarlo, y te asaltan las dudas acerca de con quién pasar el momento más importante de tu vida, ¡felicidades! ese es el primer paso para tomar responsabilidad de tu cuerpo: tener dudas y buscar información para poder decidir.

Personalmente no me importa en absoluto el título o no título de la persona que me acompañe en el parto, pero sí me importan las siguientes cuestiones:

1. Si quien tienes enfrente duda de la capacidad de las mujeres para parir, continuamente hace referencia a que necesitas ayuda, a que necesitarás ciertos medicamentos, o ciertas técnicas, o que necesitarás que te digan cómo colocarte, o cuándo pujar… Esta persona no está cualificada para acompañar tu parto normal. Las mujeres sabemos y podemos parir, así lo llevamos haciendo desde los principios de la humanidad. Y lo único que necesitamos es alguien que esté presente para detectar si hay algún problema.

2. Si la persona que estás planeando te acompañe no quiere hablar de posibles problemas o riesgos,  insiste en que todo irá bien pero no profundiza más allá, no responde a tus preguntas de posibles patologías en el parto o te responde con palabrería que no comprendes… ¡ciao bambino! Necesitamos a alguien que confíe en la capacidad de parir de la mujer, cierto, pero también que sepa cuándo algo no va bien, que sepa qué hacer y tenga experiencia. 

3. Si insiste en que no busques información por internet “porque ahí se puede encontrar de todo”…¿Estamos locos? Internet es una de las mejores herramientas que tenemos a nuestro alcance. No somos tontas, sabemos utilizar la tecnología, podemos discernir páginas serias de las que no lo son, eabemos distinguir estudios científicos de simples opiniones. La información está a nuestro alcance, si alguien te dice que cuanto menos sepas mejor, o pretende que sólo te guíes por sus propias opiniones, no sigas escuchando.

4. “¡No a la epidural!” “¡Para ser una verdadera madre hay que sufrir!” o ¡”Eres masoca si no te pones la epidural!” “¡Esa moda de sufrir porque sí es una tontería!”.  Huye de los extremismos, sean de la clase que sean. Más bien huye de quien pretenda decirte lo que debes hacer en lugar de informarte de las opciones y dejar que tomes la decisión.

5. Experiencia: ¿cuánto tiempo, dónde y cómo ha acompañado partos? ¿estadísticas de partos normales, cesáreas, fórceps? ¿estadísticas de episiotomías? ¿qué problemas se ha encontrado en los partos que ha atendido? ¿cómo los ha resuelto?

6. Y lo más importante: ¿cómo te sientes cuando estás con esa persona? ¿puedes plantearle tus dudas y te quedas satisfecha con sus respuestas? ¿te sientes intimidada y no te atreves a decir claramente lo que quieres? ¿sientes que tú estás tomando decisiones y responsabilidades o las están tomando por ti?

Hazle muchas preguntas, todas las que sean importantes para ti. Si sientes que te está “obligando”, que te está metiendo miedo, o que para él sólo hay una forma correcta de hacer las cosas, no es el adecuado para acompañar tu parto.
Pero si te informa de las opciones para que tú puedas decidir, si su forma de trabajar va acorde a lo que tu quieres, si te sientes confiada y segura de que sabrá actuar y no actuar cuando sea necesario….

¡Debería importarte un comino si es matrona, ginecólogo, partera, doula o pediatra!

Digo yo, vamos, que esto al fin y al cabo es mi opinión informada, ahora te toca a ti:
¡infórmate y decide!

 

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