Agitación del Amamantamiento


Es un rechazo inconsciente hacia la lactancia materna. Aunque conscientemente a estas mamás les gustaría seguir amamantando a sus niños, inconscientemente surge un rechazo, una ansiedad que les impide seguir amamantando. Esto se llama agitación del amamantamiento, es bastante común en lactancias de niños de más de 1 año y, sin embargo, nadie habla de ello.

¿Qué puedo hacer si tengo agitación del amamantamiento?

Es muy importante entender por qué ya no es tan placentero dar el pecho a tu hijo y poner en marcha un plan de estrategias que te ayudarán a dejar de sentir ansiedad, y a seguir amamantando a tu hijo sin culpas, hasta que así lo decidas.

¿Por qué sucede?

Como ya he dicho, sucede a mujeres que amamantan a un niño mayor de 1 año, y a pesar de que no tenían pensado destetar por el momento, comienzan a sentir mucha ansiedad y estrés cuando su hijo mama. En muchas ocasiones esto comienza con un nuevo embarazo, o cuando das el pecho en tándem (amamantas a un bebé y a un niño más mayor al mismo tiempo), pero también hay mujeres que les pasa a pesar de no estar embarazadas ni amamantar a más de un niño. Parece que es una situación relacionada con factores hormonales, ya que empeora en ocasiones en la fase premenstrual o durante la ovulación.
Sea cual sea la causa lo cierto es que es una situación estresante que pasan muchas madres y que, aún así, parece un tema tabú del que nadie habla.
Vamos a analizarlo, a comprenderlo y a solucionarlo.
Paso a paso

1. Analizar sentimientos

Es el primer paso para comprender qué es lo que nos pasa. Poner palabras a lo que sentimos nos va a ayudar a descubrir cuándo nos pasa y qué podemos hacer para que deje de suceder.
– Es como si algo me picara por dentro y no pudiera arrascarme.
– Siento que estoy atrapada, contra mi voluntad, y sólo quiero quitar a mi niño del pecho y salir corriendo.
– Me da grima, como cuando alguien araña una pizarra, es así como me siento.
– Comienzo a sentirme muy nerviosa y agitada, y me gustaría gritar.
– Se me acelera el corazón y sé que algo dentro de mi va a explotar a la mínima, sé que dentro de poco voy a gritar a mi hijo.
(….)
Te animo a que pongas en palabras la sensación física que te produce la agitación. Este es el primer paso para solucionarlo.

2. Desculpabilízate

Lo siguiente te ayudará a sentirte mejor, necesitas dejar de sentirte culpable para poder seguir avanzando:
– No, la agitación del amamantamiento no tiene nada que ver con el vínculo que hay entre tu hijo y tú, le quieres y sigues cuidándole y amándole a pesar de estar pasando un mal momento.
– Cuando te sientas mala madre, recapacita, perdónate y vuelve a empezar de cero. Tú puedes ser cómo quieras ser.
– Lo que sientes es algo incontrolable, no puedes hacer nada para evitarlo y no tienes que seguir soportándolo. Es bueno y necesario que tomes medidas. Tu hijo también nota tu ansiedad así que cerrar los ojos y seguir sufriendo no es la solución. Agradécete a ti misma el estar haciendo el esfuerzo de investigar qué está pasando en tu cuerpo y tener la paciencia para ir solucionándolo con calma, de forma que no sea traumático para tu hijo.
– Cuando sepas qué pasa dentro de ti en esos momentos de estrés, podrá aprender a controlar los sentimientos y no dejarás que hagan daño a la relación con tus hijos.
En este punto ya sabes lo que sientes y sabes que no es tu culpa, que es algo insconsciente, salvaje, instintivo. Estás preparada para tomar acción, ha llegado el momento de abordar el problema.

3. Diario de Tomas

Necesitas crear un diario.
Ver por escrito en qué tomas se produce la agitación es básico para poder anularla. Sólo con 3 días de diario podrás comenzar a actuar.
Puedes hacerlo a modo de diario en lugar de tabla si te es más cómodo, pero es importante que anotes los conflictos para la próxima semana poder empezar a solucionarlos.

4. Analiza cuándo y cómo

Ya sabes QUÉ sientes y CUÁNDO te sucede. Así que vamos a ir al grano: analiza tu diario y escribe tres situaciones que te producen estrés y otras tres que te tranquilizan. Por ejemplo, si en estos tres días en las tomas nocturnas siempre o casi siempre sientes agitación, anota “tomas nocturnas” en tu lista de situaciones estresantes. Si cuando las tomas son estando solos y en buena postura te sientes bien y no tienes agitación, anotarás “buena postura y tranquilidad” como situación relajante.
¿Te estresan las tomas cuando son muy largas? ¿sólo las tomas nocturnas?. ¿Todo va mejor cuando estáis en casa tranquilos y en buena posición?
Tómate un tiempo para analizar lo que has escrito durante estos tres días. Tendrás una información valiosísima a tu mano. Y con esto a la mano, solucionarlo será coser y cantar. Esta parte es importantísima.

5. Tenemos un Plan

Ha llegado el momento de actuar. Vamos a trazar dos planes:
– Prevención: aquí tienes una lista de maneras de prevenir la agitación. Utiliza las que te sirvan, inventa nuevas y comparte en los comentarios, entre todas es más fácil.
  • Evita las tomas de pecho muy largas: poner la alarma del móvil es una idea buenísima, déjale que escoja la canción, pon un tiempo que consideres aceptable para ti y explícale que cuando suene tiene que dejar el pecho. Hazlo, y alucina con lo bien que funciona.
  • Autocontrol: sabes en qué circunstancias las tomas son más difíciles. Así que dite a ti misma: “ok, me estoy estresando. Voy a controlarme. Respirar. Relajarme. Pensar en positivo”.
  • Actúa contra los múltiples despertares nocturnos: sí, muy fácil decirlo. Pero si eso es lo que te produce la agitación del amamantamiento necesitas poner en marcha un plan. Puede ser turnarte con tu marido, meter a tu niño en tu cama, eliminar las siestas…
  • Identifica los problemas que te estresan y soluciónalos uno por uno: si a la hora de la siesta las tomas son muy agobiantes porque está cansado pero no se quiere dormir, no para quieto, se engancha y se suelta un montón de veces y se te hace larguísimo y con mucha agitación, empieza desde ahora a afrontar las siestas de otra manera.
  • Si te pone nerviosísima que esté jugando con tu otro pezón mientras mama, evítalo. Dale un chupete para que juegue, ponte un collar que le llame la atención…
  • Date cuenta que a veces no es la lactancia en sí lo que te hace estresar, sino el cómo te sientes tú. Si estás cansada, no has tenido tiempo de ducharte, estás hambrienta… empezarás a sentirte ansiosa cuando tu niño mame, pero no por la lactancia, sino por ti.
  • No se puede estar a la teta y saltando, jugando y bailando. ¡eso estresa a cualquiera! Los niños necesitan mucho movimiento, pero si quiere teta es momento de estar sentados y con buena postura. Díselo con amor, las veces que haga falta, pero tendrá que decidir: o jugar o tomar teta. Puede que nos toque sostener alguna rabieta, demostrándole que le queremos con locura y que entendemos que se enfade y que llore, pero que hemos puesto esa norma por un bien mayor.
  • Cuídate: no puedes cuidar de nadie si tú no estás bien. Come bien, hidrátate, duerme las horas que necesitas, haz ejercicio.
  • Negocia el tándem: si estás amamantando a tu niño y a tu bebé es hora de negociar, “cuando el bebé toma tienes que esperar. Y después podrás mamar. “ Tener a un niño en cada pecho a veces es desesperante.
– Tratamiento: ¿qué pasa si no he podido evitar esa toma que sé que me va a producir agitación del amamantamiento? ¡Necesitas bajar el nivel de estrés!
  • Distráete (métete en Facebook, juega al Candy-Crush, googlea, ven al grupo y cuéntanos, ponte unos auriculares con música…), la idea es que te olvides de que estás amamantando y el tiempo pase lo más rápido posible.
  • STOP: a veces no puedes más, necesitas que deje la teta en este mismo instante. Haz teatro: “Oh! Dios mío! La teta está cansadísima, no puede más, necesita dormir. Corre, corre, acaba rápido y trae tu muñeca para que duerma también”
  •  Mándale un whatsapp a tu amiga, esa que ay sabe lo que te pasa y te comprende. Seguramente su respuesta te animará.
  •  Cómete una onza de chocolate (mmmmmm)
  •  Cierra los ojos e imagínate en la playa, con un mojito en la mano (y sin niños!)
  • Ten a mano la foto del día que nació y mírala
Añade más ideas a estas listas. Ve poniendo en marcha las que vayan contigo. Sigue identificando tus momentos de estrés y evítalos. Estás a un paso de solucionar la agitación!
EL PRIMER PASO HACIA UNA MATERNIDAD CONSCIENTE

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