Parto
La mayoría de mujeres que se animan a escribir su propio plan de parto lo hacen porque quieren evitar intervenciones innecesarias, quizá por una mala experiencia en un parto anterior o por algo que hayan leído que no les parece que sea necesario hacer pero que sin embargo en muchos hospitales, por protocolos a veces obsoletos, se sigue haciendo.
Puede parecer obvio pero, antes de escribir tu plan de parto, es muy importante que sepas cómo quieres que sea tu parto.
Éste es el plan de parto que propone el ministerio de sanidad de España. Parece muy sencillo, ¿verdad? Ir leyendo y escribiendo lo que nos parece mejor, más acertado, casi como si fuera una encuesta. ¿Ya está? ¿Con esto me aseguro de conseguir el parto que deseo? Demasiado fácil para un momento tan importante. Creo que si de verdad queremos tomar responsabilidad de nuestro parto, hay que ir un poco más profundo, analizar de verdad qué parto queremos y por qué, y qué podemos hacer nosotras para lograrlo.
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Y fijaros que digo qué puedes hacer tú, y no que tiene que dejar de hacer la persona que te asista el parto, porque si decides que algo de lo que hacen en el hospital no está bien, no es suficiente con decírselo al doctor o a la matrona y olvidarnos del tema, tenemos que proponer la alternativa, entender esa alternativa, ser conscientes de por qué tomamos esa decisión y no otra.
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Algunas pensaréis que vosotras no sois matronas ni ginecólogas para saber eso, pero esto no se trata de estudiar una carrera, dentro de la atención al parto hay muchas opiniones, muchas maneras de actuar (o de no hacerlo), que son buenas para unas personas y malas para otras, no hay nada blanco o negro, aún obedeciendo a la evidencia científica todo es relativo. 
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En un mismo hospital dos matronas tienen modos de actuar diferentes, y ninguna se equivoca probablemente. Escribir un plan de parto es decir: conozco que esto se puede hacer así o asá, y yo quiero esta manera concreta de actuar por estas razones. Aquí no hablamos de que te toque la matrona buena o la mala, hablamos de que en tu parto tú puedes, y debes, decidir; al igual que cuando tienes una gripe puedes decidir tomarte un antigripal o dejar que el proceso pase solo, ¿qué es mejor? pues depende de la persona, y del momento.
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¿Muy difícil? ¿Demasiado trabajo? ¿No sabes por dónde empezar? Bueno, para eso están las clases de preparación al parto (o para eso deberían ser), para informar a la embarazada de todas las opciones que tiene (no para hacer gimnasia y respirar, si estás en una de esas clases sal corriendo, no sirven para nada). Busca una matrona que te explique el proceso, o prepárate para investigar y leer en libros y webs (sí, puedes investigar sobre tu embarazo y tu parto en la web, para eso está, y quien te aconseje no hacerlo es un total ignorante o cree que tú lo eres. ¿De verdad no sabes distinguir entre páginas web fiables y las que no lo son? ¿De verdad internet sólo sirve para asustarnos? ¿De verdad no eres lo suficientemente responsable como para si tienes dudas sobre lo que lees consultarlo con un profesional, o varios?). Algunas personas investigan más para comprarse un coche que para parir: ¡investiga, lee, cuestiona, pide varias opiniones! Al fin y al cabo probablemente sólo parirás dos o tres veces en la vida, ¿vas a dejar ese momento tan importante en manos de otro?
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Entonces ya tenemos claro que no vale decir “quiero un parto vaginal sin intervenciones innecesarias” pero no hacer nada nosotras mismas para lograrlo. Saber cuándo queremos ir al hospital, si queremos o no intentar un parto sin epidural y cómo podemos conseguirlo, hasta qué semana estamos dispuestas a esperar el parto y por qué (para poder rechazar una inducción porque hemos llegado a la semana 40 por ejemplo), …
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Y una vez que lo tenemos claro nosotras, es hora de explicárselo a nuestro acompañante (tu marido o quien quieras que esté contigo durante el parto tiene q tener muy claro qué queréis y por qué, con la finalidad de pedirlo) y después presentar el plan de parto en el hospital, hablarlo con la ginecóloga en la consulta, con las matronas en monitores, etc.
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¿Estás dispuesta a dar el salto y pasar de “dejarte hacer” a tomar responsabilidad de tu parto? No estás sola, físicamente o por la red miles de mujeres se hacen las mismas preguntas que tú. Y muchos profesionales dispuestos a responder. ¡Comienza!
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Embarazo, Lactancia, Maternidad, Parto, Postparto
Eres mujer, luego puedes gestar un bebé, puedes parir, puedes amamantar y puedes criar a tu hijo. PUEDES hacerlo, te lo creas o no, todo tu cuerpo está diseñado para eso.   Hay demasiados mensajes negativos entorno a la maternidad, mensajes que nos hacen creer que lo normal son las mujeres que no dilatan, o que son demasiado “estrechas” para parir a su bebé, madres que no tienen leche, o que “malcrían” a sus hijos. Nos dicen que parir duele demasiado, que somos tontas si no nos ponemos la epidural; que amamantar es demasiado “esclavo”, y que con biberones se crían muy bien. Que no lo carguemos tanto, que no durmamos con él, que le dejemos llorar, que nos está tomando el pelo…   Tápate los oídos y ESCÚCHATE. Siéntete. Tu intuición, o tu instinto, saben lo que es mejor para ti y para tu bebé.   ¡Tu cuerpo ha creado un bebé! Tus caderas se ensanchan, tu útero ha crecido asombrosamente, tus pechos han comenzado a producir leche. ¿Cómo no vas a poder parir? Por supuesto que PUEDES PARIR, y tendrás un parto maravilloso y poderoso si sigues tus instintos.   Tu cuerpo y tu alma te hablan  
  • Ninguna mujer de parto está cómoda tumbada sobre su espalda, el dolor te avisa que eso no está bien, que necesitas moverte. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Después de 9 meses juntos no quieres separarte de tu bebé, sientes cómo que te arrancaran una parte de ti, necesitas tenerlo cerca, piel con piel, en contacto permanente día y noche. ¡Sigue tu instinto!
 
  • No soportas oírle llorar, se te parte el alma y sabes que la mejor forma de calmarlo es dándole el pecho. ¡Sigue tu instinto!
 
  • Dormís mejor estando juntos. Te sientes intranquila si no sientes su respiración. Además así puedes darle el pecho sin casi despertarte. ¡Sigue tu instinto!
  A veces, es duro   El ginecólogo te dice que ya pasas las 40 semanas, que estará mejor fuera, que ya no tiene espacio. Y aunque tú sientes que todo está bien, que necesitáis un poco más de tiempo la presión y el miedo te hacen dudar.   Quieres un parto natural pero al llegar la matrona te dice que te va a doler mucho, que te lo pienses bien que luego será demasiado tarde y no te podrán poner la epidural. Que aún queda lo peor. Que vas a ser igual de buena madre, no hace falta hacerse la valiente. Y a ti te apetece llorar.   Ves a tu bebé por primera vez, es maravilloso. Sólo quieres sentirlo, mirarlo, olerlo. Estás totalmente enamorada y emocionada. No existe nada más. Y llega el pediatra, que tiene que llevárselo para valorarlo. No quieres. No quieres separarte de él. Y esta vez lo dices bien claro, pero te miran varios ojos acusadores, y viene la culpa, y otra vez tienes ganas de llorar.   Por fin en casa, por fin en intimidad, necesitas perderte con él días enteros en la cama, sólo amamantando y durmiendo, durmiendo y amamantando. “No está bien que no salgan, a ver si se va a deprimir”. “Ese niño necesita que le de el sol”. “Mejor me lo quedo yo unas horas, que tú necesitas despejarte y descansar”. “Ponlo en la cuna, le vas a aplastar”. “Cada vez que llora le das teta, eres su chupete”.   Todas esas situaciones son demasiado habituales. Rodéate de gente que piensa como tú: mujeres que han parido de manera natural, madres que dan el pecho, matronas que saben acompañar sin intervenir, pediatras respetuosos, doulas, grupos de lactancia… Busca tu tribu, créala, y ¡sigue tu instinto!  
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